Alfonso Mondelo, un ‘sargento’ español en la MLS: “La semilla de Messi la notaremos en 10 años” | Mundial 2026 de Fútbol
“Hasta 1999, en Estados Unidos no había ningún estadio de fútbol. Los equipos jugaban en los de fútbol americano”, advierte el español Alfonso Mondelo, uno de los jefes desde hace un cuarto de siglo de la MLS (Major League Soccer), la Liga estadounidense. Él llegó al país en 1971, con 13 años, en los tiempos en los que “el fútbol había que ir a encontrarlo”. “El Mundial del 74 solo se podía ver en circuito cerrado, en el Madison Square Garden [de Nueva York] y en algunos cines. Es más, en Italia 90, cuando Estados Unidos vuelve a un Mundial 40 años después, si querías ver algún partido, tenías que ir a un bar con satélite”, recuerda este hombre nacido en Barakaldo que ha hecho carrera en los despachos del soccer como director de competición de la MLS.
“Yo aquí solo soy un sargento”, se quita importancia Mondelo, de 67 años, que hizo la mili a finales de los setenta con el ejército americano en Madrid. “Ahí jugué en el Promesas del Torrejón y, cuando regresé a Estados Unidos, empecé como entrenador en un equipo amateur”, indica. Luego fue seleccionador de Puerto Rico, asistente en la selección estadounidense, y desde hace 28 años trabaja en las oficinas de la MLS.
Cuando llegó a la sede central, solo eran 49 empleados. Hoy son unas 400 en una Liga que arrancó en 1996 como una imposición de la FIFA al concederle el Mundial de 1994. La edición de este año en territorio propio supone otra oportunidad para pegar un estirón. “Es el Mundial más grande, con 48 países, y esperamos que mucha gente se enganche al fútbol. La asistencia a los estadios ha ido creciendo y ya estamos por encima de alguno de los deportes históricos en Estados Unidos. Al margen de la NFL [la Liga de fútbol americano], que es un universo distinto”, precisa Alfonso Mondelo. Según datos oficiales, en 2025 la afluencia media en la MLS fue de 22.123 espectadores, una cifra que se mantiene estable en la última década. En los primeros 20 años, el crecimiento fue lento desde un punto de partida de unos 15.000. El torneo, sin embargo, no ofrece números sobre la serie histórica de audiencias televisivas e ingresos por patrocinio.
Entre 1983 y 1996 no hubo ninguna Liga a nivel nacional
Por el fútbol estadounidense han pasado Pelé, Cruyff, Beckenbauer, Matthäus, Kaká, Beckham y ahora Messi. Mucho ilustre, casi siempre en el final de sus carreras, en un país que todavía no ha alumbrado una gran estrella local y donde el soccer siempre ha sido considerado algo ortopédico. Durante años, incluso, estuvo huérfano de una competición nacional. “La antigua Liga, la NASL, acabó en 1982 u 83. Había tenido su tirón por Pelé, hasta que desapareció, y entre 1983 y 96 no hubo nada a nivel global, solo un intento de Ligas regionales”, alerta Mondelo, que ya entonces se encontraba en el engranaje. “En el 96 empezamos con la MLS, pero es que en 2001 estuvo a punto de cerrar. Ahí los dueños contrataron un nuevo comisionado, que les dijo que, si querían que eso fuera para adelante, debían prepararse para perder el doble, pese a que ya habían perdido mucho dinero. Lo aceptaron y, desde entonces, empezó a crecer”, afirma.

La llegada de Beckahm en 2007 supuso un impulso, igual que ahora confían que sea el periodo de Messi en el Inter Miami. “Eso lo vamos a notar en 10 años. Hoy, en cualquier parte vemos a niños con su camiseta. No es solo su impacto como jugador, en el campo, por los patrocinadores y la asistencia a los estadios, sino la semilla para el futuro”, valora el directivo de la MLS, que descarta que el éxito de la selección femenina en Estados Unidos (cuatro Mundiales, la que más) sirva como modelo de crecimiento para la MLS. “Son dos mundos aparte”, puntualiza.
En Estados Unidos no hay eso de antimadridismo o antibarcelonismo, es algo familiar
Puesto a pensar con las luces largas, Alfonso Mondelo se imagina dentro de 20 años “una Super Bowl”. “Puede haber una competición anual con el campeón de Europa y las Américas”, lanza. Pero, a corto plazo, el objetivo es superar a la Liga mexicana, “el hermano mayor”. “Primero es eso, y luego ver cómo podemos competir con los campeonatos europeos”, señala. Un ascenso en el que espera que les ayude la modificación del calendario. “Queremos tener el mismo que Europa. Es muy importante para comprar jugadores. Ahora va de febrero a diciembre y, cuando hemos querido fichar futbolistas, es mitad de temporada en el resto del mundo. No hemos podido atraer al primerísimo nivel”, avanza.
Son 30 franquicias que aportan 44 jugadores en este Mundial y que funcionan bajo el patrón clásico estadounidense: dos conferencias, sin ascensos ni descensos, y un draft, aunque cada vez menos importante porque entre la universidad y el profesionalismo se ha abierto mucha distancia. “Lo que nos hace diferentes es que en España un Rayo nunca ganará la Liga, pero aquí sí. Los últimos reciben unas ventajas y al año siguiente pueden entrar en los playoffs. Cada equipo trabaja con un tope salarial para la plantilla [con sueldos entre 200.000 y un millón y pico de euros], aunque se permite tener tres jugadores fuera del límite para un Messi o Rodrigo de Paul”, explica Alfonso Mondelo, que deja otra diferencia cultural clave. “Aquí no hay eso de antimadridismo o antibarcelonismo. Es algo familiar, que gane el mío”.
