Más allá del furor por el eclipse: la inversión espacial rinde el 30% en 2026 con sus promesas lunáticas

Roger Waters cantaba en “Brain Damage”, tema de The Dark Side of the Moon dedicado a la enfermedad mental, que “el lunático estaba sobre el césped”. La metáfora ha terminado por eclipsar el significado original del álbum (la presión de la vida cotidiana) y lo ha vinculado a la fascinación de la sociedad por el espacio, después de que la NASA llevara astronautas a la Luna seis veces en menos de cuatro años. Hoy, con el regreso de las misiones tripuladas al satélite y la expectativa de un alunizaje en 2028 —el primero desde que Waters revolucionó el rock—, la fiebre espacial ha regresado y más normalizada que nunca. Los “lunáticos”, las personas presuntamente influenciadas por la Luna, según el origen de la palabra, ya manejan billones de euros en Wall Street y el Valle del Silicio.
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