Los contribuyentes que ganan más de 601.000 euros al año se disparan un 28% y rozan ya las 19.000 personas | Economía
Cada vez son más los españoles que declaran ingresos superiores a los 601.000 euros al año. El club de las rentas más altas del país ha vuelto a engordar y en 2024 lo integraban ya un total de 18.829 contribuyentes, lo que supone un salto de casi el 28% frente a los 14.738 registrados un año antes. Los datos, que aparecen en la última Estadística de los declarantes del IRPF, publicada este miércoles por la Agencia Tributaria, reflejan el fuerte crecimiento de este colectivo, que alcanza así la cifra más elevada de una serie histórica que parte de 2007.
La radiografía del organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, que se publica con dos años de decalaje y corresponde a la liquidación que se produjo en la campaña de la Renta del año pasado, muestra el buen momento que viven las grandes rentas de España. La Agencia Tributaria, cuando presenta las cifras, divide a los contribuyentes en diferentes tramos de ingresos. Y el correspondiente a las personas que superan los 601.000 euros por ejercicio es, indiscutiblemente, el que más crece de todos en comparación con el año anterior.
Le sigue el colectivo que gana entre 150.000 y 601.000 euros al año, conformado por casi 195.000 personas, un 21% más que en el año 2023. También sube con fuerza el grupo que oscila entre los 60.000 y los 150.000 euros, con un repunte del 17%, hasta juntar 1,3 millones de contribuyentes.
Pese al fuerte crecimiento que experimentan, las rentas más altas siguen siendo una minoría dentro del conjunto de declarantes del impuesto sobre la renta de las personas físicas en España. El club más acaudalado representa un tímido 0,08% de las más de 24,6 millones de declaraciones presentadas ante Hacienda en aquel año. Incluso si se amplía el foco a quienes superan los 150.000 euros, el peso continúa siendo reducido, y juntos apenas alcanzan el 0,9% del total.

La mayor parte de los contribuyentes se concentra, por el contrario, en los tramos intermedios que analiza la Agencia Tributaria. El grupo más numeroso es el de quienes reconocen ingresar entre 30.000 y 60.000 euros al año. Este reúne cerca de 5,8 millones de personas y crece año tras año, hasta suponer el 23,5% del total de la muestra. Le siguen los declarantes con ingresos de entre 21.000 y 30.000 euros, que representan alrededor del 18,5%, y los situados entre 12.000 y 21.000 euros, que se quedan con otro 16,4% del pastel.
Además de cuántos son, la estadística permite conocer el lugar de residencia de este pequeño ―pero creciente― grupo de acaudalados. La Comunidad de Madrid concentra, con mucha diferencia, el mayor número de contribuyentes que declaran ingresos superiores a los 601.000 euros. En 2024 fueron 8.278 personas, casi el 44% del total nacional, lo que refuerza aún más su peso como epicentro de las grandes fortunas gracias al factor capitalidad y a una política de rebajas fiscales sostenida en el tiempo. A bastante distancia se sitúa Cataluña, con 4.040 declarantes (algo más del 21%), mientras que Andalucía ocupa la tercera posición con 1.501. Les siguen la Comunidad Valenciana (1.375), Galicia (707) y Baleares (698). Los datos de la Agencia Tributaria dejan fuera al País Vasco y Navarra, que disponen de regímenes fiscales propios.

Aunque Madrid y Cataluña están a años luz del resto de autonomías, el crecimiento de este colectivo ha sido prácticamente generalizado en todas las comunidades. Destacan especialmente los aumentos registrados en La Rioja, donde en términos absolutos se disparó un 84% en un año, y en Extremadura, con un incremento del 78%. Estos dos territorios, sin embargo, concentran un número irrisorio de grandes rentas si se comparan con el universo total, en ambos casos por debajo del centenar.
La estadística está basada en las declaraciones del IRPF, por lo que recoge información detallada de las principales partidas del impuesto. Muestra información, por lo tanto, de todos los tipos de renta que obtienen los contribuyentes en un ejercicio, desde salarios hasta pensiones, pasando por inversiones, plusvalías o ganancias patrimoniales. Estas últimas partidas, de hecho, suelen tener un protagonismo inequívoco en las cuentas de las grandes rentas, mucho menos dependientes del salario y las pensiones que el resto de la población.
