Las claves: Inditex busca en Reino Unido cómo hacer que un gigante crezca un poco más | Opinión

Puede dar la impresión de que Inditex ya está en todas partes y de forma masiva, pero aún le quedan territorios donde crecer. En concreto, Reino Unido, el principal mercado de su rival Primark, donde la cadena fundada por Amancio Ortega abrió ocho nuevas tiendas el año pasado. Eso contrasta con la tendencia general del grupo a cerrar establecimientos, aunque centrándose en los de mayor tamaño. Pero es un país aún relativamente poco explorado por la multinacional española; de hecho, acaba de inaugurar su primera tienda de Lefties, la marca de bajos precios, en Liverpool. También ha estrenado su tienda online.
La cotización de Inditex lleva un par de años moviéndose de forma lateral, quizá porque los inversores no ven claro cómo puede aumentar de tamaño un gigante así. El crecimiento por internet y la ventaja que puede obtener de las restricciones a los envíos pequeños que son buena parte del negocio de rivales como Shein son factores a su favor. Y, también, comer poco a poco trocitos de mercado en Reino Unido o EE UU.
El deshielo de Venezuela ya se traduce en negocios
Quizá la mejor traducción económica de la imagen de Delcy Rodríguez cruzando el hemiciclo de la ONU para saludar a Pedro Sánchez sean los 2,32 millones de toneladas de petróleo venezolano recibidas por España hasta agosto, el mayor volumen desde 2006. Buena parte llega a Repsol como pago en especie por el gas que produce en el país. El intercambio refleja la reapertura petrolera venezolana, favorecida por la reforma de hidrocarburos y, sobre todo, por el levantamiento de las restricciones estadounidenses. La traducción política de esto fue la foto de Rodríguez con Trump, ella haciendo la V con los dedos, él con un simple thumbs up.
Una huelga general para mantener a la gente movilizada
La huelga general ya tiene fecha: el 11 de noviembre. Será la primera desde 2012 respaldada por los grandes sindicatos. No es mal momento para preguntarse para qué sirve una huelga. Depende, claro, del seguimiento que tenga. En cualquier caso, un parón de un día, anunciado con un mes de antelación, tiene un impacto económico limitado. La fuerza de una huelga es simbólica. Y más desde que una sola imagen puede cambiar un país. La del desahucio de Maricarmen Abascal lo hizo; su muerte, ayer, añade emotividad a la convocatoria. Lo excepcional de esta huelga es que enfada más a la oposición que al Gobierno, tal vez ilusionado con que la gente se movilice a dos semanas de votar.
La frase del día
Queremos que se aborde el tema del impacto que una inflación mayor está teniendo en las cuentas nacionales. No estamos pidiendo gastar a discreción, pero debe valorarse este fenómeno en el gasto permitido. Es de sentido común
Giorgia Meloni, primera ministra de Italia
Las memorias políticas, un género incombustible
En Sol, la acampada se convierte en una ciudad ácrata. En paralelo, Isabel Díaz Ayuso anuncia sus memorias. El libro aún no está en librerías. Se sabe el título, Íntimo, y que la presidenta lo escribió en verano, mientras el fuego arrasaba la sierra madrileña. Es un gusto descubrir que la literatura sigue viva, que los políticos no se limitan a comunicarse por TikTok. Sánchez o Rufián también escriben. Deben tener su público. Al contrario que los entresijos madrileños, que se sirven fritos y con pan, a nadie parecen empachar los entresijos del poder, que con cada libro publicado se vuelven un poco menos misteriosos. Aunque también es cierto que, cuando alguien anuncia que va a contar “todo” en un libro o en un programa de televisión, suele significar que no va a contar nada.
