Las claves: el mercado deja de comprar defensa europea en bloque | Opinión
La tensión bélica en Europa no ha aflojado. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció durante la cumbre de Ankara “decenas de miles de millones” en nuevos contratos para la industria de defensa. Sin embargo, el mercado ha dejado de comprar el sector en bloque. Si durante 2024 y buena parte de 2025 bastaba con llevar la etiqueta de defensa para dispararse en Bolsa, ahora los inversores vuelven a discriminar entre compañías. Cuando Alemania adjudicó en junio las fragatas F126 a TKMS, el astillero se disparó un 9%, mientras Rheinmetall, que aspiraba al contrato, cayó con fuerza. La salida al parqué frustrada de KNDS deja una sensación similar.
Donde el entusiasmo permanece intacto es en las start-ups de defensa tecnológica. En 2025 captaron 8.700 millones de dólares, un 55% más que un año antes y cuatro veces más que hace un lustro. La defensa ya representa el 10% del capital riesgo europeo, frente a menos del 1% antes de 2020. La paradoja es que el mismo inversor que exige resultados a Rheinmetall financia alegremente compañías que apenas tienen ingresos. La IA ha llegado al frente.
Las redes sociales fomentan la adicción; la IA, al menos, permite esquivarla
La inteligencia artificial fomenta la adicción a su uso, al enganchar al usuario con preguntas o sugerencias al final de sus respuestas, casi como el detective Colombo, que antes de marcharse tenía siempre una última cuestión. Por suerte, los modelos se pueden configurar para que la comunicación sea más neutra, menos absorbente. Con las redes sociales, en cambio, es aún más difícil evitar el enganche, porque están diseñadas para no tener fin. De ahí que la Comisión Europea exija a Meta, entre otras, que reestructure sus plataformas. Otra alternativa sería que, como el tabaco, las redes incorporaran imágenes truculentas de sus efectos.
Meliá sobrevive en la cima de la incertidumbre geopolítica
Meliá ha cerrado uno de los mejores ejercicios bursátiles de su historia, con una rentabilidad superior al 40% y una cotización de nuevo en máximos desde 2018. Además, esta semana repartió un dividendo récord de 0,1736 euros por acción. Todo ello en un año que el consejero delegado, Gabriel Escarrer, describió como de una “inestabilidad histórica”.
En realidad, el conflicto en Oriente Próximo ha desviado hacia España parte del flujo turístico que antes se dirigía a países como Egipto, Turquía o Túnez. Al mismo tiempo, la compañía ha acelerado su giro hacia un modelo de activos ligeros, que le permite crecer con menos inversión y afrontar mejor los cambios de ciclo. El verano llega con el viento a favor, pero el rumbo ya estaba marcado desde antes.
La frase del día
La comunicación durante el apagón de la ciudad en enero [por sabotaje] fue un desastre. No puedo avanzar con otros temas. Asumo mis responsabilidades y renuncio a presentarme a la reelección
Kai Wegner, alcalde de Berlín
El avión privado, ese capricho para todos los públicos
El lujo tiene algo de relativo. Hace unos años, el chef David Muñoz causó cierta polémica al defender que cualquiera podía pagar los 500 euros que cuesta su menú en DiverXO. Algo de razón tenía el cocinero madrileño, al menos si se compara esa cifra con lo que vale la casa o el coche de un multimillonario.
Algo parecido cabe pensar de lo que sostiene Carlos Matallana, director en España de LunaJets, cuando insiste en que “para nada hay que ser millonario” para viajar en un avión privado. En España, dice, hemos asumido erróneamente que hay que serlo, cuando por 500 euros uno ya puede darse el capricho. La cifra existe, es cierta. Sale de lo que en el sector llaman empty leg: el asiento sobrante en un jet que vuelve de vaciar a un rico de verdad. Seguro que tiene algo inspirador
