La revolución de la IA entra en una fase incómoda: productividad, incertidumbre y coste social

Hace apenas dos o tres años, la inteligencia artificial parecía todavía una conversación de laboratorio, una promesa futurista más cercana a Hollywood que a la economía real. Hoy, en cambio, se ha convertido en el gran motor de la nueva revolución tecnológica y financiera. Las grandes tecnológicas compiten por construir centros de datos gigantescos, entre récords de valoraciones bursátiles. La productividad potencial de la IA se presenta como la gran esperanza para economías envejecidas y endeudadas. Todo ello acontece incluso en medio de tensiones geopolíticas globales, guerras comerciales y conflictos como el de Irán, con claro impacto sobre la energía que emplean intensivamente en la IA, y que apenas han conseguido alterar el entusiasmo inversor alrededor de esta tecnología.
Seguir leyendo
