Inquietud en Seat por los recortes de Volkswagen: “Sería ingenuo pensar que no nos van a afectar” | Economía
El centro de Barcelona empieza a vestirse ya de los colores del arcoíris para celebrar el Orgullo esta semana. También lo ha hecho Casa Cupra Raval desde su vistoso edificio del paseo de Gràcia. La tienda insignia de la histórica automovilística ha dejado de llamarse, aunque sea de forma temporal, Casa Seat y ha adoptado el nombre de su última apuesta, el primer vehículo 100% eléctrico diseñado, desarrollado y fabricado íntegramente en Europa. La buena noticia del lanzamiento de ese coche, que se hizo por todo lo alto con un mini concierto de Nathy Peluso en el centro de la capital catalana, no obvia la otra realidad menos agradable: que la marca Seat, que el año pasado cumplió tres cuartos de siglo, va quedándose rezagada.
Esa pérdida de notoriedad de la marca ha generado un runrún entre los trabajadores de la fábrica de Martorell (Barcelona), que viven con cierta inquietud los recortes planteados por su matriz, el grupo alemán Volkswagen. A pesar de que aún no hay un plan concreto, los mensajes que salieron de la reunión del consejo de supervisión de la semana pasada se centran en pasar las tijeras en la producción, la gama de modelos o las inversiones previstas. Lo más preocupante para los sindicatos es, sin embargo, la publicación por parte del medio local Manager Magazin de que van a recortarse alrededor de 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo, que este lunes ha confirmado el consejero delegado del grupo, Oliver Blume, según una información desvelada por Der Spiegel.
Para el comité de empresa de Martorell, donde trabajan unas 12.000 personas, la noticia no fue una sorpresa. Ya se había hablado de 50.000 puestos de trabajo menos. El genérico comunicado emitido por Volkswagen la semana pasada deja todas las opciones abiertas, por lo que nadie sabe las repercusiones que los planes de Wolfsburgo, sede de la compañía, tendrán en cada una de las marcas. “Está por ver qué ocurre, pero que va a repercutir en Martorell está claro. Pensar que no nos va a afectar es una posición naíf que no nos podemos permitir”, asegura Rafa Guerrero, secretario general de la sección sindical de CC OO en Seat.
“Hay muy poca información”
Alrededor las dos del mediodía, hay cambio de turno en Martorell. Con el mercurio aproximándose de nuevo a temperaturas récord, se apresuran a llegar a sus vehículos. Rubén Moreno, el único trabajador que da su apellido y que se incorporó a Seat hace un año a través de la escuela de aprendices, dice que no nota todavía una gran preocupación por un posible recorte de empleos. “Me dicen que siempre ha habido momentos así”, afirma. De hecho, los cargos intermedios han ido trasladando un mensaje de calma a la plantilla a pesar de que no hay comunicaciones oficiales desde Alemania. “Hay muy poca información”, se queja Ana, que lleva más de cuatro décadas en Martorell. “Lo que sabemos es que, si hay recortes, los temporales serán los primeros”, lamenta.
Los trabajadores de la compañía presidida por Markus Haupt confían en la apuesta por el coche eléctrico, en especial a precios asequibles. La fábrica inició el pasado mes de julio la producción de los primeros modelos eléctricos de la gama urbana de Volkswagen, el Cupra Raval y el ID Polo. Tras una inversión de 3.000 millones, el grupo transformó la línea 1 de Martorell en una plataforma donde se fabricarán esos coches. “El coche eléctrico poco a poco va asumiendo la carga de la plantilla. Sabemos que será una transición lenta”, comenta José María, que lleva 16 años en la empresa, también a la salida del trabajo.
Sin embargo, es clave lograr una segunda plataforma eléctrica pensada para coches de mayor tamaño que reemplace la fabricación de los coches de combustión que siguen produciéndose en la factoría. Sin esa palanca, la viabilidad del centro corre peligro. Y según varias fuentes consultadas, los recortes ponen en jaque ese proyecto. “A largo plazo sí vemos un problema”, admite Ana, otra trabajadora que ahora dice no estar preocupada puesto que hay mucho trabajo. En eso coinciden varios de sus compañeros, que solo piensan en el “exceso de trabajo” que acumulan. “Es el momento de rellenar las concesionarias. Ya volveremos a hablar por Navidad”.
La empresa rechazó hacer comentarios sobre este asunto. Otras fuentes de la compañía, sin embargo, coincidieron en que la producción está ahora muy alta, la estructura de costes resulta muy atractiva frente a otras plantas alemanas y la apuesta por el Cupra Raval permitirá recuperar la rentabilidad perdida en los últimos años. Así se ve también desde el Govern catalán, que sigue con atención todo cuanto sale de Wolfsburgo. Un recorte en Seat, una de las principales industrias, sería un golpe para Cataluña. En especial en un momento en el que encadena un reguero de expedientes de regulación de empleo (ERE) que han contribuido a un repunte de la tasa de paro.
Pérdida de autonomía
Guti, otro trabajador de la plantilla, compara la fábrica de Martorell con las de Alemania, donde, según Manager Magazin, podrían cerrar cuatro centros. “La ventaja es que las cuatro de Alemania son de eléctricos y aquí además tenemos híbridos. Allí son coches que valen 80.000 euros y aquí son más accesibles [los precios del Cupra van de 26.000 a 30.000 euros]”, apunta. Pero a los sindicatos les preocupa que Martorell siga perdiendo autonomía como filial y acabe convirtiéndose en un centro de producción más. Prueba de ello, dicen, es que varias vicepresidencias están pilotadas desde Alemania, reduciendo capacidad estratégica al equipo de Martorell.
Las plantas alemanas parecen, de entrada, las que pueden sufrir más recortes. Pero nadie duda de que el sindicato IG Metall dará la batalla para minimizar esos daños. “Alemania está sufriendo una crisis industrial, con unos costes energéticos disparados. Y con el auge de la extrema derecha, los sindicatos pondrán pie en pared para evitar cierres y reducir despidos”, explica Rafa Guerrero, de CC OO. Eso ya ocurrió en la pasada recesión, cuando empresas como Yamaha, Derbi o Pirelli decidieron replegarse y recortar en Cataluña para conservar las plantillas cercanas a la matriz. “Yo apuesto por un frente común”, añade Guerrero.
Los sindicatos alemanes ya han empezado las movilizaciones. En España aún no hay ninguna noticia que obligue a mover ficha. Pero para el comité de empresa, la negociación del próximo convenio debe ser la ocasión para “apretar” y lograr esa segunda plataforma que asegure el futuro de Seat. Y para evitar que marca siga diluyéndose. Pero por ahora, la tienda emblemática de la compañía en el paseo de Gràcia no tiene fecha para volver a recuperar la marca de Seat.
