Garamendi y Sordo aplauden la alerta del Papa sobre los riesgos de la inteligencia artificial | Economía

La Fundación Pablo VI ha acogido este lunes en Madrid una insólita tertulia sobre la primera encíclica de León XIV, un texto en el que el pontífice señala temas que les preocupan, que cree que merecen atención. En otras ocasiones, lo previsible hubiera sido que en ese debate hubieran acompañado a Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, otros perfiles parecidos. Sin embargo, junto a Argüello han departido el líder del sindicato CC OO, Unai Sordo; el de la patronal CEOE, Antonio Garamendi; y la exsecretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial Carme Artigas. El tema central de la encíclica justificaba la compañía: el reto civilizatorio de la inteligencia artificial (IA) y el poder creciente de las empresas que la dominan. Como el pontífice, que el viernes inicia su visita a España, los participantes han alertado de los riesgos asociados a este nuevo escenario, con especial atención al empleo y la pequeña empresa.
En el texto Magnifica Humanitas, sobre el que han discutido los contertulios, el Papa dice que la inteligencia artificial “no es moralmente neutra”, sino que es un arma, y señala el peligro del “paradigma tecnocrático” en ciernes que propugnan una parte de Silicon Valley y algunos ideólogos que rodean a Donald Trump. León XIV llama a “desarmar la IA (…) sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es solo militar, sino económica y cognitiva”. “Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”, dice León XIV.
En la misma línea, Sordo ha comentado: “Estamos ante un reto de época y me atrevería a decir que inédito. Todas las transformaciones tecnológicas han generación destrucción, creación y transformación de empleos, normalmente de los menos cualificados. Esta vez afecta a los cualificación media y alta”. Dado ese escenario y los posibles costes sociales asociados, como el Papa, Sordo ha pedido “no tecnocratizar el debate, sino humanizarlo”. Sordo ha apostado por regular para “evitar automatismos”, que las relaciones laborales y económicas no estén regidas por “una planificación aparentemente neutra, pero que no lo es; la ley tiene que intervenir y regular”. Asimismo, ha subrayado la importancia de la “transparencia algorítmica”.
Garamendi ha empezado con una pregunta: “¿Estamos preparados para esta tecnología?“. El presidente de la CEOE ha mencionado casos de fallecimientos en los que los suicidas han conversado al respecto con la IA. ”Estamos viendo cómo gestionarlo y debemos hacer un manual entre todos. Es algo que no solo afecta al empleo, que también interpela a la empresa en sí“. En este aspecto, Garamendi ha apostado por una regulación que ordene la situación: ”Es importante que no se quede en España o Europa. ¿Para qué vale si en otros país no se controla? Es algo mucho más profundo y en lo que necesitamos normas internacionales”.
El líder empresarial ha mencionado en varias ocasiones la necesidad de un “nuevo contrato social” para abordar este asunto. “Estamos ante un cambio de paradigma, pero no tengamos miedo. Podemos trabajar juntos y hacer las cosas en orden”. Garamendi ha puesto como ejemplo de regulación de las nuevas tecnologías la ley rider, que el Ministerio de Trabajo pactó con las patronales y los sindicatos. “Entonces lo conseguimos y lo podemos volver a hacer, generar ese espacio. Ni la Iglesia ni el Papa están condenando esta tecnología, sino que invitan a que la gestionemos bien”.
El acuerdo al respecto entre sindicatos y patronales es uno de los mensajes centrales que ha intentado trasladar Artigas: “El impacto más importante de la IA es en el futuro del trabajo. Estáis dos de los principales líderes [Sordo y Garamendi] en esta materia y os emplazo a tomar acción. Como no estamos haciendo nada, lo están haciendo por nosotros. Depende de nuestras decisiones que lo que viene sea bueno o malo”.
Argüello ha hecho referencia al lema de la visita del Papa a España para condensar su posición: “Tenemos que alzar la mirada, pensar en el largo plazo”. Ha considerado que una de las debilidades de la democracia parlamentaria es que “todo se juega en plazos de cuatros años, en busca de ganar las elecciones, cuando estamos ante retos que van más allá”. Ha criticado a los que han cargado contra el Papa por abordar estos temas en su encíclica: “Dicen que los curas tenemos que dedicarnos a dar misa y dejar estos asuntos; que esto es un tema para lo tecnócratas o los políticos. No lo creo. Hacen falta más propuestas éticas”.
