El inversor se rebela contra los sueldos de las cúpulas también en las pequeñas cotizadas | Mercados Financieros

Recibir el rechazo de los accionistas a los planes de retribución de los directivos ya no afecta solo a las empresas de mayor tamaño y con mayor presencia de fondos extranjeros. Las grandes cotizadas españolas han aprendido poco a poco a hacer sus deberes ante sus accionistas y la presión se ha trasladado a las pequeñas y medianas empresas. Si en 2025 el voto medio en contra de las políticas de remuneración de las empresas del Ibex se situó en niveles récord al alcanzar el 11,5%, este año se ha moderado hasta el 6,6%. En cambio, en las cotizadas del mercado continuo el rechazo se ha más que duplicado en el último año, al pasar del 6% al 12,6% de 2026. Se trata del porcentaje más elevado de la serie, según datos de la última edición del estudio sobre la retribución de los consejeros ejecutivos que elabora anualmente Georgeson.
“Las compañías del Ibex 35 están mucho más expuestas y han recibido, durante los últimos seis o siete años, una mayor presión por parte de los inversores, lo que les ha llevado a hacer los deberes en materia de transparencia y divulgación de información”, reconoce Carlos Gallego, responsable de la empresa de asesoramiento en gobierno corporativo en España. En su opinión, las compañías de pequeña y mediana capitalización aún no tienen las prácticas de gobierno corporativo alineadas y una recomendación de voto en contra por parte de asesores de voto como Glass Lewis o ISS “puede llegar a tener un mayor impacto”.
En la última temporada de juntas de accionistas, al ruido generado por las recomendaciones de los ISS y Glass Lewis en contra de las indemnizaciones de Telefónica a su expresidente José María Álvarez-Pallete y a su exconsejero delegado Ángel Vilá, se ha sumado el rechazo de ISS a la reelección de Antonio Huertas como presidente ejecutivo de Mapfre o a la renovación de Francisco Reynés en Naturgy. Pero también ha habido consejos para votar en contra de la política de remuneraciones de Acciona y del plan de incentivos a largo plazo de Iberdrola a sus directivos. Un rechazo del que también quedó constancia en el caso de Grifols.
Una penalización que, según señala Gallego, es mayor cuanto mayor sea el capital flotante (free float) de la empresa, pero que tiende a diluirse en cotizadas donde el peso de los accionistas de referencia es mayor, como suele ser el caso de las compañías de pequeña y mediana capitalización. Según el estudio de Georgeson, en el Ibex la proporción de recomendaciones contrarias realizadas por los proxy advisor ha descendido este año nueve puntos porcentuales al 27%, mientras que en el continuo se ha elevado hasta el 61% desde el 44% de 2025.
Uno de los principales caballos de batalla entre las cotizadas españolas y sus inversores que destaca el informe es la retribución de los directivos vinculada al desempeño de la empresa, el denominado pago por resultados (pay for performance). El texto desvela que los inversores institucionales extranjeros están elevando la exigencia sobre la calidad de la información sobre remuneraciones, y están rechazando modelos retributivos genéricos o poco detallados, tanto en el Ibex 35 como en el continuo. “El inversor quiere saber qué métricas ha utilizado la empresa para calcular el grado de cumplimiento de los objetivos alcanzados por su cúpula o consejo de administración”, añade Gallego.
Una información que muchas de las empresas del Ibex se resistieron a facilitar hasta hace bien poco “porque entendían que estaban proporcionando una información muy sensible para el mercado y para los competidores. Esa es una defensa que los inversores ya no compran”. A ello se añade la discrecionalidad a la que recurrieron muchas cotizadas durante la pandemia para abonar los bonus a sus directivos y que también ha sido criticada por los inversores. Entre los inversores más críticos figuran Union Investment, Aberdeen, Legal & General Investment Management y La Banque Postale Asset Management, presentes en el capital de empresas como Iberdrola, Inditex, Santander o BBVA con participaciones inferiores al 0,5%, según información recopilada por Bloomberg.
En el caso de las compañías de menor capitalización, el responsable de Georgeson en España incide en que muchas de ellas se muestran reacias a hacer público qué empresas consideran comparables para diseñar sus planes de retribución para el consejo de administración y el consejero delegado. “Nosotros siempre somos partidarios de que nuestros clientes no solo den a conocer qué comparables utilizan para calcular su referencia, sino que también justifiquen esa decisión”.
