¿Cuánto deberían hablar los banqueros centrales?
“Si le parezco excesivamente claro, es que me ha malinterpretado”. El recién fallecido Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos en 1987 y 2006, hizo célebre esta frase como parodia de lo deliberadamente ambiguo que podía resultar el lenguaje de los banqueros centrales, en general, y el suyo, en particular. Pero aquello no era nada comparado con el pasado, durante sus primeros 30 años de andadura, el actual Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) de la Fed solo comunicaba sus decisiones sobre los tipos de interés de forma anual. Hasta 1994 tampoco publicaba un comunicado hasta semanas después de la reunión, con lo que forzaba a los agentes del mercado a seguir de cerca todo lo que pasaba en su mesa de operaciones del mercado abierto con la esperanza de averiguar si estaba ajustando su política monetaria. Y la costumbre de las ruedas de prensa solo comenzó en 2011, de la mano de Ben Bernanke, con el mundo aún tiritando por la gran debacle financiera.
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