Carlos Cuerpo: “Buscamos que el ahorro de los españoles tenga alternativas a la inversión en vivienda” | Economía
Carlos Cuerpo (Badajoz, 46 años), ministro de Economía desde finales de 2023 y número dos del Gobierno desde el pasado mes de marzo, asegura estar listo para implicarse de lleno en la campaña electoral en la que se adentra España. Pese a todo, su tono pausado y sus argumentos sin apenas críticas a la oposición distan mucho de los que caracterizan la contienda política estos días. El vicepresidente confirma, en una entrevista a EL PAÍS concedida el pasado viernes, que no irá en las listas y defiende la política de vivienda del Ejecutivo, a pesar de que la crisis no ha dejado de agravarse hasta sacudir el tablero político.
Pregunta. La legislatura termina de manera atípica, a las puertas de una huelga general detonada por la crisis de la vivienda. ¿Podía el Gobierno haber hecho más?
Respuesta. Ha habido numerosas medidas en materia de vivienda y la mayoría de ellas las hemos puesto en marcha, aunque con algunas no ha sido así. Sin ir más lejos, el último real decreto ley que, luego, por decisión del presidente, provocó la disolución de las Cortes para que los ciudadanos puedan decidir qué modelo quieren, también en una política tan importante como la de vivienda. Pero ha habido actuaciones para fomentar la construcción del parque público y una ley de vivienda inédita en democracia para intentar proteger al inquilino frente a subidas del alquiler, en particular, en zonas tensionadas. Ha habido, además, actuaciones destinadas a dar más financiación a las comunidades autónomas o acciones del ICO [Instituto de Crédito Oficial] para jóvenes que no eran capaces, por esa trampa del alquiler, de ahorrar lo suficiente como para acceder a ese 20% [de entrada] para su primera vivienda. Impulsamos también una proposición de ley de suelo que no salió adelante, entre otras cosas, por el rechazo del principal partido de la oposición. No hay una bala de plata, son necesarias medidas que cubran todos estos aspectos.
P. Pero las más ambiciosas solo han llegado al final de la legislatura.
R. De esta lista de medidas, algunas corresponden al plan de recuperación y otras son de inicio de legislatura. Ha habido una actuación continuada, aunque el problema ha ido incrementándose por diferentes causas. Una es la reducción del sector de la construcción después del estallido de la burbuja: pasó de ser un 13% de nuestro PIB a ser un 6%. Pasamos una década sin apenas promoción de vivienda y nos metemos en 2021-2022 con un incremento enorme de los costes de construcción, entre otras cosas, por el shock energético de Ucrania. Además, durante muchos años no se fomentó un parque público de vivienda. Esto nos plantea una situación post-covid con una recuperación muy fuerte del turismo y una reconversión de muchas viviendas a alquiler turístico. Además, durante muchas décadas nuestros ahorros han ido esencialmente a vivienda o se han mantenido aparcados en cuentas corrientes. Tenemos que incentivar que el ahorro tenga salida a otros destinos que no sean exclusivamente la vivienda, por eso también hemos impulsado la nueva cuenta de ahorro e inversión que, a través de grandes deducciones fiscales, plantea una alternativa a ese ahorro. Buscamos que los españoles tengamos alternativas a la vivienda como inversión para depositar nuestro dinero y que den una rentabilidad de cierta garantía.
P. ¿Le preocupa la incertidumbre que genera entre inquilinos y caseros la consecución de decretos en vigor luego anulados, otros que se reactivan…?
R. Por eso es importante contar el contenido de estas medidas. Por ejemplo, sobre las ayudas a los inquilinos, hablamos de una deducción de hasta el 10% del precio. Tenemos también la posibilidad de estas prórrogas de dos años más con un crecimiento limitado al 2%, pero esto no se hace en contra del pequeño propietario. Al contrario, favorecemos que alquilar bien salga a cuenta, que el propietario que prorroga o renueva el contrato de su inquilino se vea beneficiado con deducciones en el IRPF. El que incluso le baje el alquiler acaba obteniendo mayores ingresos que si lo hubiera subido. El objetivo es tener un equilibrio.
“La renta real de los hogares ha subido. La percepción de ahora tiene que ver con la inflación y la vivienda”
P. España se mantiene entre las economías más dinámicas y con récords de empleo, pero cunde una sensación de empobrecimiento entre los trabajadores. ¿Dónde se ha ido la bonanza?
R. Tenemos que desmitificar esa pregunta de por qué la macroeconomía sí y la microeconomía no. El Banco de España acaba de situar su previsión de crecimiento para este año justo donde la teníamos nosotros, en el 2,6%. Y para 2027 es del 2,2%. Este crecimiento potencial está por encima del 2% ahora. Esto es una de las grandes transformaciones de la economía española. Sin crecimiento no se puede redistribuir y el empleo no es solo un factor macro, tiene efecto positivo en la vida de miles de hogares. La renta disponible real, teniendo en cuenta el efecto de la inflación, ha crecido más que en nuestros principales socios, más que en el G-7 e incluso más que en Estados Unidos. Desde 2022 tenemos un alza del 8,1% y Estados Unidos está por encima del 7%. La subida del salario mínimo ha tenido un impacto muy significativo, en particular para jóvenes y empleos feminizados. El CIS pregunta si tienes dificultades para llegar a final de mes. Ahora responde que sí un 20% de nuestras familias, mientras que en 2018 era un 26%. La situación ha evolucionado favorablemente, pero las cifras siguen elevadas. Estamos lejos de una situación idílica.
P. ¿A qué atribuye entonces el malestar?
R. Otro elemento importante sobre la percepción de este ahogo tiene que ver con la inflación. Aunque los salarios han subido en paralelo o por encima de los precios, cuando vamos al supermercado vemos unos precios de los alimentos que no tienen nada que ver con los de hace cuatro o cinco años. Si a esto le añadimos la situación de los hogares con alquiler, todo suma.
P. ¿Cuál va a ser su papel en la campaña electoral? ¿Va a encabezar la lista por Badajoz?
R. No, pero el grado de compromiso no está vinculado a una presencia en las listas. No puedo estar más involucrado personal y profesionalmente con este proyecto liderado por el presidente del Gobierno. Voy a ayudar en todo lo que pueda, contribuir por mi parte a un proyecto en el que creo y cuyos resultados creo que merecerán la pena.
“Los que proponen soluciones imposibles para Ceuta generan frustración”
P. El Gobierno ha sido ampliamente criticado por la gestión de la crisis de Ceuta. ¿No valoraron los riesgos? Usted no fue allí hasta finales de agosto. ¿Se equivocó?
R. Una vez que vas a Ceuta y hablas con la gente, entiendes su sentimiento. Debemos hacernos cargo de que cualquier crítica que ellos hagan está justificada y responder como lo estamos haciendo: con todo el esfuerzo para que vuelvan a esa normalidad previa al 30 de julio. Teníamos en marcha una apuesta para que Ceuta y Melilla converjan con el resto de España en materia de renta, de servicios públicos o infraestructuras. Uno de los primeros comentarios que escuché allí era: ‘Estábamos levantando la cabeza y ha llegado esta crisis’. Hay que volver a ese optimismo. Ha habido dos etapas diferenciadas: la primera, de la salida de más del 90% de aquellos que habían entrado, que fue rápida. La segunda fase es mucho más lenta. Estamos intentando hacerlo todo lo rápido posible, pero con las necesarias garantías. Los que proponen soluciones imposibles generan frustración. Todas las administraciones tienen algún tipo de responsabilidad de remar para que los ciudadanos vean avances. El viaje de los Reyes también es muy importante. Todo suma.
P. ¿Suplen los Reyes de alguna manera la inacción o la tardanza del Gobierno central?
R. Cada institución tiene su papel. El viaje es una señal para los propios ciudadanos de que el Estado español, más allá del Gobierno y de las administraciones públicas, está detrás de ellos. Esto, evidentemente, corresponde a la Corona, que es la que puede dar ese mensaje.
P. Va a terminar la legislatura con los presupuestos prorrogados. La no presentación es un incumplimiento legal.
R. Es uno de los proyectos que se ha quedado fuera a raíz de esta convocatoria adelantada de elecciones. Las conversaciones en materia presupuestaria, igual que las de la negociación del sistema de financiación, se estaban produciendo con el objetivo de presentar estos presupuestos dentro de 2026. La convocatoria nadie la anticipaba. Era un compromiso mío también, personal, más allá del del ministro de Hacienda y del presidente. Entre otras cosas, porque, si por lo general un presupuesto es importante, los de 2027 lo son particularmente porque finaliza el plan de recuperación y hay que mostrar cuál es el futuro más allá.
“Esperaría que cualquier gobierno que salga de las urnas siga apoyando la candidatura de Cos al BCE”
P. España ha propuesto la candidatura de Pablo Hernández de Cos para la presidencia del Banco Central Europeo. ¿Le resta fuerza la posibilidad de que el Gobierno que lo ha propuesto pueda no estar [cuando avance el proceso]?
R. Estamos haciendo un trabajo sostenido y ambicioso para conseguir, por primera vez para España, la presidencia de la que es, probablemente, la entidad más importante a nivel económico en Europa, con un candidato excelente, reconocido por todo el mundo y, además, con una sensación de que el momento económico en España la habilita para esta discusión de manera realista. La recepción, por lo general, es muy positiva y somos muy optimistas. Esto tiene que ser visto como un proyecto de país y yo esperaría, de la oposición ahora, y de cualquier gobierno que salga de las elecciones, que sigan apoyando esta candidatura.
P. De cara al futuro, ¿se ve como un posible candidato socialista a la presidencia del Gobierno?
R. Lo he dicho mucho: yo soy un jugador de equipo y aquí me siento muy cómodo defendiendo este proyecto, que creo que merece la pena. Hay mucha gente a la que se está consiguiendo mejorar la vida en derechos, en su situación personal, económica. Eso a mí me llena.
