Antes que Trump y Balogun: una historia de anulaciones y jeques | Mundial 2026 de Fútbol
Mucho antes de que Folarin Balogun astillara la pantorrilla del defensa bosnio-herzegovino, Tarik Muharemovic, y que consecuentemente le castigaran con tarjeta roja. Mucho antes de que Trump llamara a Infantino y le solicitara revisar la sanción. Y por supuesto, mucho antes de que, en una decisión tan insólita como lacerante, la FIFA cancelara la pena del mayor anotador estadounidense. El organismo rector del fútbol mundial ya tuvo un incidente similar en España. En 1982 el organismo decidió apostar por un cambio de imagen y separarse del mundial de 1978 en Argentina durante la dictadura y se trasladó a la nueva España de los años ochenta, con su nueva democracia y su Naranjito, y otra vez, hubo polémica. Austria y Alemania pactaron un resultado, cosa que hasta entonces no era ilegal, y desde entonces está recogido en el reglamento y los partidos clasificatorios de grupos se juegan de forma simultánea. Pero, pese a ello no fue la polémica más destacada. Ese cuestionable honor hay que concedérselo a un encuentro en el estadio vallisoletano, José Zorrilla, un 21 de junio.

El encuentro empezó a las 17.00 de una tarde calurosa, enfrentaba a la Francia de Platini con Kuwait. La selección gala había cerrado la primera parte con un 2-0 y en la segunda parte los kuwaitíes intentaron apretar pero solo consiguieron, al minuto 80, un 3-1. Tres minutos más tarde, el francés Alain Giressse aceleró en una sagaz jugada gala, se escuchó un pitido en las gradas, los árabes se quedaron parados y Francia anotó el cuarto gol. Tan solo quedaban diez minutos para el pitido final, pero esto no tranquilizó a Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, hermano del emir kuwaití y presidente de su federación de fútbol.
El jeque, del pequeño país del Golfo Pérsico, airado, bajó al campo. La Guardia Civil no lo detuvo, llamó a sus jugadores, habló con ellos y, en pleno césped, discutió con el árbitro. El colegiado, el soviético Miroslav Stupar, debutaba en el Mundial y cedió a los chantajes de Al-Sabah: anuló el gol.
El tanto, que era legal, no condicionó el partido, los franceses ganaron la cita por cuatro goles a uno. El verdadero castigado fue Stupar: la FIFA lo inhabilitó de por vida. Jamás volvió a pitar un partido. El jeque por otro lado tan solo recibió una timidísima sanción de apenas 10.000 dólares.
Los kuwaitíes no pasaron de grupo. Nunca se supo si se pagó la multa. Y Francia volvió tres días más tarde al José Zorrilla para medirse a Inglaterra, perdió 3-1 —esta vez sin incidentes—, se clasificaron y quedaron cuartos en el mundial que laureó a Italia.
