El voraz Haaland se queda sin voz tras su doblete a Brasil y ya se sienta en la mesa de Messi y Mbappé en este Mundial | Mundial 2026 de Fútbol

Tenido por un témpano que ni siente ni padece, Erling Haaland, el contundente verdugo de Brasil se quedó sin voz en la zona mixta del estadio MetLife de Nueva Jersey/Nueva York. Los dos goles que firmó clasificaron a Noruega por primera vez en su historia para los cuartos de final de una Copa del Mundo. “No suelo quedarme sin palabras a menudo, pero justo ahora me he quedado sin palabras. Me costaba creer que pudiera llegar a este nivel en términos de logros en mi vida, pero me he demostrado a mí mismo que es posible. Así que fue una sensación extraña ganarle a Brasil de esa manera. Me costó un poco creerlo, pero lo logramos y es totalmente increíble, la verdad”, confesó recién duchado y en chanclas el voraz atacante noruego, que se ha encaramado a lo más alto de la tabla de goleadores con siete tantos, los mismos que Lionel Messi y Kylian Mbappé.
Si en el segundo gol se sacó un disparo impensable, en el primero puso en liza ese arranque de medio segundo en el que despliega toda su potencia física para ganar a sus marcadores. El central brasileño del Arsenal, Gabriel Malgalhaes, con el que ha mantenido duelos enconados en la Premier League, fue arrollado en el salto por la rubicunda mole noruega. “Puedes simplemente centrarle el balón o pasárselo a ciegas y marcará”, aseguró Schjelderup, el extremo del Benfica que puso la rosca precisa que Haaland martilleó contra la portería de Alisson en el primer tanto.
“A veces tengo que pellizcarme el brazo para creer que todo esto es real porque es algo muy grande”, abundó mientras se ajustaba la húmeda coleta. Después de marcar el segundo gol, un zurdazo seco y cruzado desde la frontal del área, Haaland se desmelenó. Se soltó la goma que recogía su cabellera y se fue a presionar con una estampa de vikingo entre enfurecido y entusiasmado. “Siendo sinceros, marcar siete goles con Noruega en un Mundial es algo muy especial. Es increíble. Me faltan las palabras. Es difícil expresar con palabras lo que siento y lo que estoy viviendo, porque todo esto parece irreal”, incidió el delantero del Manchester City.
“Es el mejor goleador del mundo. Hizo un muy buen partido, muy activo, muy físico. Les puso las cosas difíciles a sus centrales. Pero hay que reconocer que el partido podría haberlo ganado cualquiera. Teníamos a un jugador decisivo en la delantera, Erling [Haaland], y a otro en la portería, Nyland. Necesitábamos a ambos”, admitió el técnico noruego. Este también desvelo una estrategia de desgaste que favoreciera la explosión de Haaland. “Sabíamos lo peligrosos que eran los brasileños, así que teníamos que conservar la posesión, realizar ataques largos y jugar sin parar hasta que se cansaran. Solo entonces debíamos atacar para sentenciar el partido”, rebeló Solbakken. En los diez minutos finales fue cuando emergió la aterradora figura de Haaland en el área brasileña. Hasta ese momento, apenas había registrado un remate blando y unos cuantos toques de balón para descargar el juego. Una vez más, el Cyborg fue quirúrgico y concreto para ganar un partido.
El nueve más clásico que marca el paso de su selección se ha sentado en términos goleadores en la misma mesa que Messi y Mbappé en esta Copa del Mundo. “Nunca soñé con algo así en toda mi vida. Sí soñaba con jugar un Mundial con Noruega y con clasificar a la selección, pero nunca imaginé que le ganaríamos a Brasil, seamos sinceros. Así que, una vez más, pensaba que era imposible conseguir algo así. Supongo que estaba equivocado”, razonó el ariete, que recibió un abrazo y una felicitación de Vinicius mientras hablaba desde el atril asignado en la zona mixta para el jugador más valioso del partido.
Haaland comparte la idea de su seleccionador, Stale Solbakken, de que la selección nórdica ha evolucionado. “Estamos cambiando como país futbolístico. Lo dije en su momento con el paso del tiempo hemos ganado confianza. Realmente somos uno de los mejores equipos de Europa y del mundo porque lo que hemos hecho es increíble. Y ha hecho falta esperar 28 años para conseguirlo”, recordó Haaland.
Noruega no participaba en una Copa del Mundo desde la de Francia en 1998. “Tengo 25 años, así que no pueden culparme por eso. Si acaso, pueden culparme por haber venido hasta aquí. Pero, sinceramente, es algo increíble. Estoy orgulloso de mi país y de todos los que forman parte de esto”, concluyó. Las pisadas de sus chanclas retumbaban agudas camino del autobús noruego. Lo mismo que la simulación del paleo de remos de los vikingos que esta vez le tocó a Haaland dirigir frente a la hinchada noruega por los dos zambombazos con los que antes había silenciado a Brasil.
