A Le Pen le costará seguir la vía de Meloni | Opinión

La prima del bono francés a diez años frente al alemán ha superado los 130 puntos básicos, y Francia ya es considerada un riesgo mayor que Italia. Allí, Giorgia Meloni disipó los temores sobre su euroescepticismo alineándose con las instituciones europeas. Los inversores confían en una metamorfosis similar de Marine Le Pen, que supera el 30% en las encuestas de cara a las elecciones presidenciales del próximo año. El martes presentó planes para lograr un ahorro neto de 140.000 millones de euros hasta 2032 y reducir el déficit público por debajo del límite del 3% del PIB fijado por la UE en 2030. En contraste, el presupuesto presentado por el Gobierno solo lo reduciría hasta el 5% en 2027.
Es cierto que propuestas como limitar la contribución neta anual de Francia a la UE a 5.000 millones provocarían choques. Pero es poco probable que Le Pen convierta esa cuestión en una línea roja. La crisis griega de 2015 mostró a los euroescépticos los límites de enfrentarse a instituciones respaldadas por el BCE. Con aliados potenciales como Vox en el Gobierno español y cierto margen para coordinarse con Meloni, Le Pen podría optar por la negociación en Bruselas.
El problema más importante, y quizá la explicación de que los bonos franceses borraran el miércoles el repunte registrado el martes, es que muchas de las demás promesas de consolidación presupuestaria parecen difíciles de cumplir. Para bien o para mal, las encuestas apuntan a que el Parlamento podría seguir estando demasiado fragmentado como para que salgan adelante.
En Italia, aunque el aumento de los costes de financiación de una deuda heredada sigue siendo un problema, los ingresos públicos están, por lo demás, estructuralmente alineados con el gasto. El sistema parlamentario ha proporcionado a Meloni una mayoría estable y los fondos europeos pospandemia han sido especialmente importantes para la economía. En Francia, los recortes de gasto, además de alimentar aún más las protestas violentas, podrían acabar frustrando los propios planes de Le Pen: su previsión de un crecimiento anual del PIB del 2,8% parece demasiado optimista sin déficits del 5% que lo impulsen.
Son estas señales de incapacidad estructural del Estado, más que las cifras de déficit, las que terminan inquietando a los mercados de bonos.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.
