Werro se impone en la bella batalla del 800 metros

Hace mucho ruido Gianmarco Tamberi cantando el cumpleaños feliz a su hija Camila nada más ganar su cuarto oro europeo en salto de altura (2,32m), pero pese a sus intentos, la noche de Birmingham, la del viernes, todas las noches, pertenece a las mujeres, a las atletas con más personalidad en la pista, a Amy Hunt, la velocista británica que gana el 100m y el 200m, a la italiana Nadia Battocletti, la reina del fondo con sus victorias en los 5.000m y 10.000m (y la española Idaira Prieto acercándose a su corte, cuarta), y a las tres diosas del 800m, Audrey Werro, Keely Hodgkinson, Femke Bol, que disputan una batalla para la leyenda en la final más deseada. Las tres mejores del mundo en su mejor momento, cara a cara, cuchillo contra cuchillo. Tres grandes y una por encima de todas, la suiza de Friburgo Werro, padre helvético, madre de Costa de Marfil, 22 años, zapatillas rosa, garras en su pose para las cámaras y pies alados en la pista que vuela en diagonal desde su salida en la calle nueve, esprinta para coger el primer puesto en la calle libre y allí se queda hasta el final.
