Siempre ‘juegan’ los mismos

La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, afirmó recientemente que “el problema del fútbol es que hay muchos hombres”. Sin contexto ni explicación, la formulación redujo un asunto complejo a un titular fácil. El problema del fútbol —como el de muchas otras industrias— no es la presencia de hombres, sino la escasa diversidad en los espacios donde se toman las decisiones. Y en este punto, el deporte profesional presenta una anomalía difícil de ignorar. Los datos son elocuentes. En España, de 67 federaciones deportivas, solo una está presidida por una mujer: Elisa Aguilar, en baloncesto. En Primera División, solo Marian Mouriño preside un club, el Celta de Vigo, y apenas un 10% de los puestos directivos están ocupados por mujeres. La mitad de esos clubes no cuentan con una sola mujer en sus juntas directivas. A nivel global, de las 211 federaciones miembro de FIFA, solo 10 tienen presidenta y 24 cuentan con secretaria general.
