Roland Garros 2026: Rafa Jódar, un chico práctico: “Tengo mucho margen de mejora, así que me quedo con eso” | Tenis | Deportes
A quienes conocen bien a Rafael Jódar y su padre, también Rafael, no les resultaría extraño encontrarse con ellos este mismo miércoles, solo un día después de haber caído en los cuartos de Roland Garros, en las pistas del Club de Tenis Chamartín. Nada de penas ni de enfangarse en la derrota. Simplemente, mirar hacia adelante y seguir manos a la obra. Tipos de método los dos. “Al final, estoy contento con el torneo que he hecho. El hecho de que hayas llegado a cuartos no significa que vas a conseguir el mejor resultado; significa que estás haciendo las cosas bien. Es mi primer año en el circuito y todavía tengo un margen de mejora bastante grande. Me quedo con eso”, apuntaba tras la derrota frente a Alexander Zverev por 7-6(3), 6-1 y 6-3.
Fin a un estupendo viaje que comenzó a principios de abril en Marrakech, donde el tenista alzó su primer trofeo en la élite, y que se cierra en una cota seguramente insospechada. Pocos hubieran imaginado que Jódar, 19 años jugaría siquiera el torneo parisino, teniendo en cuenta que unos meses atrás no estaba ni entre los cien mejores y que todavía no había navegado por las tempestuosas aguas del circuito. Sin embargo, fue llegar la gira de tierra y lo que hasta entonces había sido una insinuación, se convirtió en toda una realidad. Hoy día, el español es el 23º del mundo y en Francia ha hecho una demostración de facultades impactante. Es decir, su ascensión no se contempla como algo circunstancial, sino que ahí se advierte un potencial top-10.
“Todo esto me va a aportar mucha experiencia”, decía. “Jugar tantos partidos en un torneo te ayuda; antes solo había jugado el Open de Australia [alcanzó la segunda ronda] a cinco sets, así que competiciones tan largas te aportan muchísimo. Si analizas bien los partidos, puedes sacar conclusiones que te sirvan. Me quedo con que he podido competir contra jugadores muy buenos y con que si continúo haciendo las cosas bien, creyendo en mí mismo y trabajando duro, podré seguir mejorando aún más”, recalcaba el de Leganés, quien disputaba su primer partido en la Chatrier; siempre un reto esta pista en la que las percepciones son muy diferentes. Él, sin embargo, no le concedía mayor importancia.

“Me lo tomo como un partido más. Es muy grande, pero no deja de ser una pista de tenis. He intentado dar lo mejor de mí y me quedo con la experiencia de haber jugado en la central de París. El año que viene intentaré volver aquí y hacerlo lo mejor posible, sabiendo que de un año para otro pueden cambiar muchas cosas. Sinceramente, no me impresionó para nada. Para mí es una pista más y traté de afrontarlo con total normalidad”, afirmó.
El césped, una incógnita
Tras unos días en casa, en un principio competirá en uno o dos torneos preparatorios (Queen’s y Eastbourne) antes de pisar por primera vez Wimbledon. “Intentaré adaptarme lo mejor posible. No sé qué me espera. no he jugado mucho sobre esa superficie”, matizaba. En la transición de la arcilla a la hierba, Jódar seguirá disfrutando de La Casa de Papel —“¿Un personaje? El Profesor, aunque todos son buenos”— y seguirá por la tele el desenlace del major francés. A comienzos de abril, antes de su desplazamiento a Montecarlo, era el 89º del mundo y ahora ya posee un trofeo, ha llegado a los cuartos de un Grand Slam y también a los de un mil (Roma), sabe cómo se levantan dos sets en contra —así lo hizo ante Pablo Carreño, en la estación anterior— y es undécimo en la carrera anual con destino a la Copa de Maestros de Turín.
Añade que prefiere no ponerse ninguna nota y que está “orgulloso” de su “papel”, así como que se lo ha pasado “muy bien” durante estos dos últimos meses. Unos minutos más tarde le elogiaba en la misma sala Zverev, quien incidía en que Jódar tiene la capacidad de “presionar desde ambos perfiles” y en que “acelera muy rápido”. El de Hamburgo, una década mayor que él, asegura que se concentrará exclusivamente en el próximo pulso —el viernes, contra el checo Jakub Mensik— y que la clave para desembarcar en la final del domingo será “jugar bien”; traducido, “confiar” en su juego y en sí mismo. “Eso es el 99% del trabajo”. ¿Y cambiaría su oro olímpico por un grande? “No, ninguna opción. Es lo más difícil de ganar, porque son cada cuatro años. Pero no me importaría añadir cosas…”, bromea.

Zverev encarriló el encuentro una vez que sentenció el tie-break, reforzando una estadística sobresaliente, puesto que se ha hecho con 26 de los 28 que ha disputado en Roland Garros; solo fueron mejores John Millman (2019) y Rafael Nadal (2022). Tampoco se le están dando mal a Mensik, con un pleno (3/3) en esta edición. El tenista de Prostějov acabó finalmente con el sueño de Fonseca y, lejos de tibiezas, se postula con decisión. Cree: “Sé que tengo opciones de ganar el torneo. Ya solo quedan cuatro jugadores y a estas alturas la diferencia es muy pequeña, así que puede ganar cualquiera”, indicó. Virtualmente es 17º y se destapó el curso pasado, cuando batió a Novak Djokovic en la final de Miami.
Por otra parte, este martes se concretó la primera semifinal femenina. El jueves se medirán Mirra Andreeva y Marta Kostyuk tras deshacerse de manera respectiva de Sorana Cirstea (6-0 y 6-3) y Elina Svitolina (6-3, 2-6 y 6-2). En la jornada de este miércoles se definirá también la segunda en los cruces restantes de cuartos, entre Kalinskaya-Chwalińska (11.00, Tennis Channel) y Sabalenka-Shnaider (hacia las 12.30, en el mismo canal). Además, se conoció que la española Paula Badosa, ausente en París porque no obtuvo el pase directo ni participó en la fase previa, podrá finalmente competir en Wimbledon. Las bajas de Sonay Kartal y Hailey Baptiste le hacen un hueco en el cuadro principal.
