La debacle de Monsanto siembra amargas lecciones para las fusiones

Con la perspectiva que da el tiempo, la compra de Monsanto por parte de Bayer por 63.000 millones de dólares (53.000 millones de euros al cambio de entonces) hace una década fue un buen negocio. Para todos, menos para Bayer. Al subestimar unos riesgos legales sobradamente conocidos que acabaron destruyendo un valor enorme para sus accionistas, el gigante farmacéutico y químico alemán reescribió el manual de la diligencia debida, y su ejemplo debería ayudar a las empresas de todo el mundo a evitar tropiezos similares.
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