Pensiones y mercados: una alianza necesaria

Una enseñanza constante de la historia es que anticiparse permite evitar que las crisis escalen. El azar es inevitable, pero existe una diferencia fundamental entre la mala suerte y las consecuencias de la inacción. El pasado ofrece ejemplos en los que la demora o la falta de decisiones oportunas desencadenaron crisis cuyas dimensiones solo pudieron comprenderse cuando ya era demasiado tarde. Como afirma Morgan Housel, la mayoría de las grandes debacles no surgen de un único acontecimiento, sino de la acumulación de pequeños riesgos, fáciles de ignorar, que terminan multiplicándose hasta convertirse en problemas de gran magnitud.
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