Masters de Madrid 2026: Gael Monfils: “Cada movimiento y cada salto han sido mi forma de expresarme” | Tenis | Deportes
A eso de media tarde, la silueta longilínea de Gael Monfils (París, 39 años) va asomándose por el túnel que da acceso al lago de la Caja Mágica, donde transcurrirá la conversación con el francés. Los andares y el habla del tenista tienen un ritmo cachazudo, como si acabara de amanecer o bien estuviera ahorrándose las últimas energías de cara a lo que viene por delante: en mes y medio colgará la raqueta después de 22 años como profesional. Lo hará en casa, en Roland Garros. Y, fiel a su estilo, en forma de fiesta. “Nada de tristeza…”, recalca este competidor disruptivo que se marchará como doble semifinalista de un Grand Slam, con 13 trofeos en el palmarés y habiendo alcanzado el sexto peldaño del circuito. Sin embargo, el nombre de Monfils no se asociará tanto a los registros como a una forma diferente de jugar. Su físico prodigioso deja estampas prácticamente inverosímiles, escorzos imposibles. Todo un desafío a la gravedad. Air Gael, se dice. Indudablemente, tenis de autor.
Pregunta. Se acaba el viaje. ¿Satisfecho?
Respuesta. Creo que estoy bendecido, soy muy afortunado. Y debo agradecérselo a mis padres; soy lo que soy por ellos, siempre creyeron en mí. Un deportista puede soñar, pero siempre necesita esa ayuda extra que ellos me dieron. Ha sido fantástico. Cada segundo que he vivido sobre la pista ha sido un sueño. Nunca podía haber imaginado algo así.
P. ¿Va a echarlo mucho en falta? O al revés, ¿ha terminado harto de esto?
R. No, es un capítulo muy hermoso de mi vida, tal vez el más hermoso. Va a ser diferente. Diría que voy a echarlo un poco de menos porque he jugado durante toda mi vida a esto; es mi trabajo, pero es un deporte. Mi pasión. Lo amo, aunque lo más importante es la vida. Vivir. No sé cómo reaccionaré, pero ha sido un viaje hermoso. Ha merecido la pena, eso seguro.
Soy un competidor, siempre he querido ganar; pero si haces disfrutar a la gente, todavía es mucho mejor
P. Está planeando una buena celebración en París, con músicos como Matt Pokora, Martin Solveig, Franglish: Gael & Amigos.
R. Va a ser bonito. Nada de tristeza, se tratará de una fiesta. Puro corazón. Quiero que la gente lo disfrute mucho y que a la vez sea emocionante. Intentaré que sea lo más bonito posible.
P. ¿Qué siente uno al volar?
R. Me sale de forma natural. Cada movimiento y cada salto son, de algún modo, una forma de expresarme. Ese estilo es parte de mí, el modo en el que yo concibo este deporte. Así lo veo yo. No es fácil describirlo, porque no es algo que ensaye o planee; sencillamente me sale así. Algunas maniobras son arriesgadas, pero no se trata de algo artificial, sino de un recurso más para devolver la pelota o hacer un buen tiro para complicarle las cosas al rival. Así que, cuando lo necesitaba, volaba.

P. ¿Se trata de genética, de algo simplemente instintivo? Podía haber sido perfectamente un bailarín.
R. Dios me dio muchas habilidades y de niño era muy creativo. Hacía tantas cosas que, al final, creo que todo eso me ayudó a desarrollar una coordinación diferente. En parte viene dado, pero a la vez hay mucho trabajo detrás.
P. Normalmente se compite para ganar, pero siempre ha dado la sensación de que usted ha jugado para la gente. ¿Es así?
R. En realidad juego para mí, porque me divierto. Siempre he jugado para ganar, pero si a la vez puedo disfrutar y hacer que la gente también lo haga, todavía es mejor. Así soy yo, desde el principio hasta el final.
Dios me dio muchas habilidades y de niño era muy creativo; desarrollé una coordinación diferente
P. Nunca se arrugó ante los más fuertes ni tampoco en los puntos al límite.
R. Siempre me gustó jugar grandes partidos. Los grandes jugadores hacen que estés todo el rato alerta y yo, más allá de la diversión, siempre he sido un competidor. También me gusta jugar los puntos largos, porque si estoy mentalmente al cien por cien, soy difícil de batir. Mi objetivo siempre fue ganar un Grand Slam.
P. Los nuevos jóvenes hablan más de “disfrutar”, mientras que los de su generación han sido más de “sufrir”. ¿Conecta con ellos, dado su espíritu?
R. Es muy subjetivo. Cada uno tiene una forma de sentir este deporte y cada uno reacciona de una forma distinta, así que tal vez tenga que preguntárselo a los chicos de la nueva generación.
P. ¿Qué opina de cómo ha cambiado el juego?
R. El tenis se ha vuelto cada vez más físico y exigente. Todos le pegan muy fuerte y están muy preparados, se hace un trabajo muy exhaustivo desde el punto de vista físico.
P. Peleó con los tres gigantes y también se ha enfrentado a Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. ¿Quiénes son más duros?
R. Todos son fantásticos, leyendas de nuestro deporte. Novak [Djokovic], Rafa [Nadal] y Roger [Federer] eran increíbles; estaban ellos, y luego los demás; solo Murray, Wawrinka, Del Potro y Cilic consiguieron robarles algo… [risas]. Y ahora lo son Jannik y Carlos, que también son muy dominantes. Están alcanzando un montón de récords e intentando superar a esos tres grandes nombres, así que he tenido mucha suerte de jugar contra todos ellos.
P. Ha sido un tenista diferente, muy plástico, muy físico. Espectacular. ¿Cuál considera que es su legado?
R. Simplemente quiero que se me recuerde como una persona alegre. Estoy satisfecho conmigo mismo, con cómo lo he hecho con todo lo que he alcanzado. No necesito nada, sinceramente, pero si debo pedir algo, sería eso, que la gente me recuerde como alguien feliz. Definitivamente, eso es lo que me gustaría.
