Las dos caras del mercado laboral: la empresa privada tira del empleo en el segundo trimestre mientras el sector público flojea | Economía
Las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) conocidas este martes han puesto de manifiesto que el dinamismo de la ocupación no es generalizado, sino que en el segundo trimestre se concentró exclusivamente en el sector privado. Este generó más de medio millón de nuevos ocupados, mientras que el sector público perdió 15.600 trabajadores. Es la primera vez en cuatro años que el empleo público se contrae en el segundo trimestre respecto al primero.
Pero tampoco el comportamiento de la ocupación ha sido homogéneo internamente en cada uno de estos dos sectores. El empleo público hizo aguas sobre todo en el ámbito de las comunidades autónomas, que destruyeron 42.400 puestos de trabajo solo en el segundo trimestre. Esto supuso un adelgazamiento de sus plantillas del 2% trimestral. Mayor aún fue el recorte en la Seguridad Social, con un 7,4% menos trabajadores que en el primer trimestre (2.400 empleados menos en una plantilla total de 32.400). Así, estos recortes no pudieron ser compensados con la creación de casi 17.000 empleos en los ayuntamientos y 5.000 en empresas públicas.
Por su parte, dentro del privado la actividad en la hostelería lideró con creces las ganancias de ocupados entre abril y junio, con 193.100 trabajadores más. Esto supuso un crecimiento de las plantillas del 11% y representó el 40% de todos los puestos generados en el segundo trimestre, claramente marcado por la campaña de Semana Santa y el anticipo de las contrataciones estivales, que cada año se adelantan un poco más. De esta forma, la hostelería roza ya los dos millones de ocupados, cifra que solo superan actualmente el comercio (con casi tres millones de trabajadores); la industria manufacturera (2,7 millones de ocupados) y la sanidad y servicios sociales (2,1 millones).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destacó este martes en su balance de situación previo al paréntesis estival lo que denominó como “transformación estructural del tejido productivo”. Este, razonó, se ve reflejado en el hecho de que la creación de empleo se concentre en sectores de más valor añadido. La afirmación se sostiene al observar que las actividades donde más creció la ocupación en el segundo trimestre fueron las relacionadas con las telecomunicaciones, la programación informática y la consultoría, que contabilizaron 40.000 trabajadores más, lo que supuso un crecimiento en el trimestre del 6,2%, respecto al trimestre anterior.
Pero también aumentaron por encima del 6% los ocupados en otras actividades que no aportan tanto valor añadido al PIB como es el trabajo doméstico, un sector que ganó 35.000 trabajadores (fundamentalmente mujeres) entre abril y junio.
Sin embargo, en este escenario de mejoras del empleo pinchó uno de los sectores que habitualmente tienen un buen comportamiento en los últimos tiempos: el del transporte y el almacenamiento. Estas actividades perdieron 7.000 trabajadores entre abril y junio, lo que supuso un recorte del 0,5% de los ocupados en el sector. Esto enturbió también la evolución anual de empleo en logística, ya que hizo que las plantillas adelgazaran un 1,9% respecto a hace un año. No obstante, esta destrucción de empleo se concentró en las actividades postales y de mensajería, que perdieron casi 25.000 ocupados en tres meses, lo que supuso una caída del empleo en este sector del 16% entre abril y junio.
El presidente de la patronal de la logística UNO, Francisco Aranda, señaló que la mala evolución se produce en un contexto marcado por los sobrecostes, la inestabilidad normativa, la ausencia del diálogo social, el impulso de medidas desvinculadas de la productividad y las crecientes tensiones geopolíticas. “Las empresas toman sus decisiones de inversión y contratación en un entorno cada vez más complejo, con menores márgenes, mayores costes y un escenario internacional especialmente volátil”, sostuvo en un comunicado difundido por la organización.
