Las claves: las condiciones del turismo reflejan las grietas de las últimas reformas laborales

Los datos de los últimos años del empleo turístico revelan que los avances en materia laboral logrados por las últimas reformas tienen muchas grietas por las que se cuela una precariedad no tan diferente a la de ejercicios precedentes. Los representantes de los trabajadores señalan, por ejemplo, que la temporalidad, muy penalizada por las nuevas leyes, se ha visto reemplazada por los contratos fijos discontinuos, con periodos de prueba de 45 días –en vez de los 14 anteriores– que a menudo se cortan justo en el día 44. Del mismo modo, el porcentaje de jornadas parciales ha aumentado un 38% en cuatro años. En última instancia, hay tal oferta de personal que las empresas pueden permitirse utilizar esta fórmula para ajustar sus turnos a conveniencia.
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