La macro bien. ¿Y la micro?

Los macroeconomistas están perplejos. La economía global tiene una salud de hierro, y ha resistido desde 2020 los embates de una serie de crisis y shocks negativos de dimensiones históricas. Ahí está, con el mejor mercado laboral de las últimas décadas, desempleo en mínimos históricos, crecimiento de la productividad, bajo apalancamiento, mercados bursátiles al alza, y perspectivas positivas. Y, sin embargo, la sensación de los ciudadanos es de profundo descontento: por ejemplo, el indicador de la Universidad de Michigan de confianza del consumidor en Estados Unidos está en los niveles más bajos de los últimos cincuenta años.
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