La excepción española en el ancho de vía, en el foco de Bruselas
España va a seguir cosida en el futuro por redes ferroviarias de distintas características, esencialmente la de ancho ibérico (1.668 milímetros) y la de ancho internacional (1.435 milímetros). Una rareza que se enfrenta a las políticas comunitarias, que tratan de armonizar la infraestructura entre fronteras, igualando sistemas de electrificación, seguridad y el estándar europeo de 1.435 milímetros entre carriles. Por ese ancho ruedan los trenes de alta velocidad en territorio nacional, pero no los de cercanías ni los de mercancías. La decisión de no invertir en la adaptación de la red convencional está tomada y se está trasladando a la Comisión Europea, así como a los países vecinos, con los que se mantendrá una complicada conectividad.
Seguir leyendo
