Henry Todd o cómo el ‘rey del LSD’ acabó creando la primera agencia de bajo coste para turistas del Everest
Hace unas semanas, cientos de aspirantes a coronar el Everest se desesperaban en el campo base de la montaña, en su vertiente sur (Nepal), esperando que una enorme masa de hielo se desprendiese al fin y dejase limpio el acceso al campo 1 a través de la cascada del Khumbu. Si los montañeros estaban preocupados, las agencias locales casi entraron en pánico: hay tanto dinero en juego que un Everest cerrado es sinónimo de ruina. Pero los beneficios del turismo de montaña no mejoran la calidad de vida de un país que hace unos meses disparó contra jóvenes que se manifestaron en Katmandú y que estos mismos días ha destruido un enorme campo de chabolas donde se refugiaba casi un millón y medio de trabajadores, desplazados ahora a la fuerza a lugares igualmente indignos pero más peligrosos. Pero brilla el sol en el Everest y los sherpas que equipan el laberinto de hielo y grietas del Khumbu han encontrado, al fin, un camino seguro que evita la masa amenazadora de hielo.
