Guardiola y el suspense de su salida del Manchester City | Fútbol | Deportes
Hace tiempo que el Manchester City está preparado para el adiós de Pep Guardiola. La salida progresiva de la mayoría de sus colaboradores más directos parecía anunciar que el último que cerraría la puerta el 24 de mayo sería el exentrenador del Barça. Incluso algunos medios ingleses anunciaron el lunes el adiós inminente del técnico del Etihad, señal de que el secreto era sabido por demasiada gente como para que no trascendiera hasta que quisiera Guardiola. Y el empate del martes en Bournemouth (1-1) que propició el alirón del Arsenal auguraba un pronunciamiento del propio Guardiola. El técnico, sin embargo, agradeció los cánticos de la hinchada cityzen —“One more year”— y se remitió a “una reunión con el presidente, los jugadores y el staff” para decidir sobre un futuro condicionado por el año de contrato que le queda en el City.
La intención de Guardiola había sido la de mantener la tensión competitiva para aspirar a ganar el título el domingo en Mánchester contra el Aston Villa. No quería mientras tanto que cualquier decisión pudiera condicionar a sus futbolistas en su partido 1.000 sin contar con los 42 como preparador del Barcelona Atlètic (2007-2008). El silencio funcionó como una estrategia hasta que el título se decidió en favor del equipo de su excompañero Arteta. Guardiola, sin embargo, mantuvo la discreción y se encomendó a Khaldoon Al Mubarak, una figura clave últimamente para entender la continuidad del técnico en el City.
El suspense se mantiene a la espera de la jornada del domingo y de la rúa del lunes para celebrar la conquista reciente de la FA y de la Copa de la Liga. La noticia no será noticia hasta que la firme el propio Guardiola. La felicidad del técnico en una ciudad como Mánchester se explica precisamente por el trato informativo recibido hasta ahora, muy diferente al ruido mediático de países como España. La prensa inglesa pide explicaciones a los técnicos en función de los resultados y la trayectoria de Guardiola ha sido muy exitosa durante la década en que ha permanecido en el banquillo del Manchester City: 592 partidos y 20 títulos: seis Premier, tres Copas, cinco Copas de la Liga, tres Supercopas de Inglaterra, una Supercopa de Europa, un Mundial de clubes y la Champions de 2023.
🗣️ “La primera persona con la que hablaré será mi presidente. Después hablaremos y decidiremos”
Pep Guardiola y su futuro en el Manchester City tras decir adiós al título de la Premier League 💥#PremierLeagueDAZN ⚽🏴 pic.twitter.com/22Gu6NCE17
— DAZN España (@DAZN_ES) May 19, 2026
Los últimos éxitos han ayudado seguramente a que Guardiola hubiera decidido despedirse del Etihad después que en noviembre de 2024 renovara su contrato hasta 2027. Aquella firma a largo plazo fue mucho más sorprendente que puede serlo la actual renuncia porque su continuidad se vinculaba de alguna manera a la de Txiki Begiristain, director deportivo del City, durante 13 años, hasta el verano de 2025. Guardiola llegó a Mánchester después de tres temporadas en el Bayern de Múnich (2013-2016) por su complicidad con Begiristain, desde que coincidieron en el Barcelona (2008-2012), y también por su relación con el director ejecutivo Ferran Soriano, quien llegó también al Camp Nou en 2003 con la presidencia de Joan Laporta. El personaje que explica que el técnico prolongara su estancia (2016-2026) es Khaldoon Al Mubarak.
La relación es especialmente cordial desde que Khaldoon reforzó la continuidad de Guardiola en las situaciones más comprometidas, especialmente después de la eliminación de los Sky blues en la Liga de Campeones ante el Olympique de Lyon (2020) y el Real Madrid. La conquista de la Champions en Estambul ante el Inter en 2023 fue una liberación para un entrenador cuyo último desafío ha sido el de liderar el cambio generacional del City. El equipo de De Bruyne, Mahrez, Walker, Gündogan, Grealish o Julián Alvarez ha dado paso al de Doku, Cherky, O’Reilly, Khusanov, Guéhi, Semenyo, Nico o Marmoush. La capitanía de Bernardo Silva, auspiciada por el propio técnico, ha sido fundamental para la mezcla de los recién llegados con veteranos como Stones, Ruben Dias o el español Rodri.
Han cambiado algunos futbolistas y ha evolucionado el juego del City por la capacidad analítica y táctica de Guardiola, tan intensa que ha sido calificada de obsesiva por sus críticos cuando se han dado derrotas como la de Oporto en la final de la Champions 2021 contra el Chelsea. El entrenador catalán siempre ha sostenido que solo se llega a la victoria a partir del buen juego, un plan que incluye al portero, como bien saben en Inglaterra, porque nada más llegar a Mánchester en 2016 prescindió del guardameta internacional Joe Hart. A partir de entonces empezó su influencia y magisterio en la Premier. El torneo ha ganado nivel y exigencia con los triunfos del City. Nadie ha interpretado mejor el fútbol moderno de Johan Cruyff que Guardiola, hijo del dream team, el equipo en el que se inspiró el mejor Barça. El clásico juego posicional se flexibilizó para ganar ritmo sin renunciar a las esencias en una dura competencia con el Liverpool de Jürgen Klopp.

El técnico nacido en Santpedor en 1971 ha transformado el fútbol hasta el extremo de que algunos de sus mejores competidores han sido ayudantes suyos en el Etihad. Ahí está el caso de Arteta en el Arsenal, Kompany en el Bayern o Maresca, candidato a sustituirle en el banquillo de City. La mayoría de los jugadores coinciden en que es el mejor entrenador si se exceptúa a aquellos que nunca han creído en los entrenadores.
Guardiola siempre ha querido ser entrenador desde que asumió la dirección del filial azulgrana en 2007 cuando le habían propuesto un cargo representativo o de coordinación en el Barcelona. Nunca pudo demostrar hasta ahora si podía ser también un buen director deportivo porque la candidatura de Lluís Bassat en la que figuraba perdió las elecciones ante Laporta en 2003. El presidente azulgrana fue quien le dio el mando de la plantilla profesional barcelonista en 2008. No se sabe ahora todavía cuál será el futuro, aunque en alguna ocasión ya ha explicado que le gustaría entrenar a una selección en un Mundial. Los italianos ya han abierto un debate sobre la idoneidad del catalán después que en su día, antes del nombramiento de Thomas Tuchel, no fructificaran las negociaciones con Inglaterra.
La mayoría de los ingleses se rindieron a Guardiola después que su currículo compita con el de sir Alex Ferguson —41 títulos por 49— y el City haya pasado a formar parte de la nobleza de la Premier. La obra es indiscutible y el remonte ha sido tan espectacular como sorprendente por la inmediatez desde que contra pronóstico decidió continuar en Mánchester. La pregunta es si volverá a dar marcha atrás después de hablar con Khaldoon. El desgaste, sin embargo, ha sido también mayúsculo y su despedida se uniría a la de futbolistas tan queridos en el Etihad como Bernardo Silva y Stones.
El último mensaje que dio a sus futbolistas después de ganar la FA fue el de que no bebieran ni una cerveza para poder alcanzar también la Premier. La terapia no funcionó porque la prensa anticipó un adiós que ahora está en boca de todos menos de Guardiola.
