Estas son las tareas de alto riesgo de la IA que pueden acarrear multas multimillonarias

El 2 de agosto de 2026 entraron en vigor disposiciones clave del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, aunque Bruselas aplazó lo más exigente —las actuaciones consideradas de alto riesgo, como la selección de personal, el scoring crediticio, el diagnóstico médico o el uso en infraestructuras críticas— hasta diciembre de 2027, y hasta 2028 para los ya integrados en productos regulados. El otro reloj no admite prórroga: desde este 11 de septiembre el reglamento de Ciberresiliencia obliga a notificar vulnerabilidades e incidentes graves en 24 horas; su aplicación general llegará en 2027.
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El filtro de los clientes
Antes de que el AI Act apriete, el mercado ya ha impuesto su propio control. Grandes departamentos jurídicos reparten entre sus despachos externos pliegos de condiciones sobre el uso de IA, según describe Daniel Acevedo, consejero delegado de Bredia. “Muy pocos bufetes habrían levantado por iniciativa propia un sistema de gestión de seguridad con auditoría externa”, señala, y lo hicieron porque un cliente grande lo exigió. El riesgo es que la condición pase a prescribir el método de trabajo: “Exigir un estándar certificable no es lo mismo que prescribir cómo trabaja el proveedor”, asevera Acevedo.
