El encaje pendiente de la “víctima” Jude Bellingham antes del juicio final contra el Bayern | Fútbol | Deportes
¿Cuál es la mejor posición de Jude Bellingham? ¿De qué debe jugar el inglés? La cuestión ha alcanzado la categoría de duda existencial en el Bernabéu en las dos últimas temporadas, desde que el británico ya no puede hacer tanto lo que más le gusta: atacar el área desde atrás y engordar la cuenta de goles. El fichaje de Kylian Mbappé también cambió esto. La pregunta sobre qué hacer con él ha sido insistente para Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, y ninguno ha dado con el acertijo. Tampoco el jugador sobre el césped.
El equipo blanco llega al día de su juicio final en Múnich, a la vuelta de los cuartos de Champions contra el Bayern (21.00 Movistar), sin desatar uno de los nudos que más le han apretado el cuello desde agosto de 2024. En la cita límite de Baviera, este asunto sin resolver se une, además, al gran agujero que se ha abierto en el centro del campo por la ausencia del sancionado Tchouameni, y a la incógnita de qué papel puede tener Bellingham en este escenario en busca de una remontada que parece una misión épica a tenor del curso de ambos conjuntos.
El implicado Jude no negó este martes en la fría Múnich que el asunto de su ubicación es una equis sin descifrar. “Ha habido un cambio. Antes jugaba más adelantado y con Arbeloa, algo más retrasado. Puedo jugar bien en muchas posiciones, y soy un poco víctima de eso porque te acaban moviendo de una a otra si las cosas no van bien”, argumentó el inglés. “Eso es bueno y malo, no hay una posición concreta, pero te tienes que adaptar. Cuando marco, quiero hacerlo más, pero hay que defender, buscar ese equilibrio. Y si no meto, hay que ayudar al equipo. Y debo hacer lo que pida el entrenador”, desarrolló Bellingham, cuyo trío junto a Vinicius y Mbappé es también visto como un elemento de desequilibrio para el equipo. “Es complicado, pero ha habido muchos partidos donde hemos jugado bien todos. Hay que mirar el momento de cada uno. Podemos encontrar ese equilibrio. No estoy preocupado, se mira el vaso medio vacío”, afirmó.
El despliegue sin tregua del Bayern amenaza al Madrid, pero también puede abrir una ventana a las transiciones del británico, que en la ida ya se movió ligero en la media hora final beneficiado por un plan de partido bávaro que siempre deja espacios a las espaldas. De sus acompañantes en una medular sin Tchouameni no quiso desvelar nada Arbeloa. “Tengo muchas opciones [para sustituir al francés]. Thiago, Camavinga, Valverde…”, enumeró el técnico, sin dar más pistas.

El caso Bellingham exige pincel fino en Valdebebas y Arbeloa apenas ha podido entrar en él. Disputó los primeros partidos con el nuevo técnico, pero en el quinto se lesionó en los isquiotibiales, estuvo fuera los nueve siguientes y luego su regreso se lo ha tomado con paciencia. Hasta el pasado viernes con el Girona no volvió al once inicial, más de dos meses después.
Arbeloa no ha ocultado que tiene trabajo en la pizarra. “Bendito problema encajarlo en el equipo”, afirmó hace una semana. El asunto es casi siempre el mismo con un futbolista que ha ido cayendo en la indefinición desde que llegó Mbappé y se marchó Kroos: dónde situarlo y con qué funciones. “Me tocará encontrarle el sitio, rodearlo de compañeros con buen feeling y sacarle el máximo rendimiento. El problema es que es bueno haciendo muchas cosas: llegando al área, cerca de la base, creando juego…. Entonces, tienes que elegir lo mejor para el equipo y puede que también en función del partido”, explicó el entrenador blanco antes del último parón.
Un asunto que llega a la selección inglesa
El sudoku de Arbeloa fue también el de la última temporada de Carletto, que llegó a probarlo sin éxito por la derecha, y el de Xabi, que explicó el asunto de una forma parecida al actual técnico. “Tiene la capacidad de abarcar mucho campo. El punto de partida va a ser importante”, decía el tolosarra.
Qué hacer con Bellingham es una pregunta que también se hacen en la selección inglesa. A menos de dos meses del Mundial, ha quedado ya claro que el madridista no es un intocable para Thomas Tüchel, que no lo alineó en ninguno de los dos encuentros de la última ventana. El alemán justificó la decisión por el hecho de que Jude estaba saliendo de una lesión, aunque en Valdebebas sorprendió que no disputara ni un minuto cuando ya lo había hecho con los blancos justo antes del parón. La sintonía entre ambos no es la mejor y a Bellingham ya se le ha escuchado entre bambalinas hablar con desconfianza del técnico. Este ha advertido, a él y a todos, de que no busca posiciones para los mejores jugadores solo para tenerlos en el campo, sino que prefiere colocar a cada uno en su mejor ubicación y que se abra la competencia.
El asunto es cuál es el mejor sitio para que Jude influya en el juego a la altura de su estatus, empezando por el Allianz Arena, con la necesidad de voltear el 1-2 y sin Tchouameni. En la previa, el inglés, cuestionado por su dificultad para encontrar una posición en el equipo, también tuvo que explicarse sobre su vida en la ciudad después de aquel gesto que hizo bebiendo en la celebración de un gol al Mónaco en enero. “Fue una broma. No se puede mezclar la vida privada con la de jugador. Salieron cosas que no eran ciertas, que me gustaba beber más de la cuenta, que salía mucho. Soy muy profesional”, zanjó.
