Digi busca ganar tracción tras su gris salida a Bolsa
El toque de campana marca el momento en que una compañía empieza a cotizar, pero una salida a Bolsa es un proceso complejo. Hace solo unos días, el 16 de julio, Digi Spain se estrenó en el parqué madrileño, un movimiento estratégico para la operadora de telecomunicaciones que cumple 18 años en el mercado español. Por el camino, tuvo que sortear varios baches. La operación se aplazó de mayo a julio y tuvo que rebajar su valoración hasta los 1.662 millones, con un precio de salida de 5,6 euros por acción. “Salir a Bolsa no es un fin en sí mismo, nos permitirá obtener una fuente de capital adicional a las que ya disponemos —la reinversión constante de nuestro capital propio y financiación bancaria— para acelerar el despliegue de fibra y de red móvil propia”, explica Marius Varzaru, su consejero delegado.
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