Cooltra le sube una marcha a la bici | Negocios

Primero fue el vapor, luego llegó la gasolina, el gasoil, la electricidad y… los pedales. Millones de personas en ciudades de media Europa se mueven en bicicleta y las de la otra mitad, al menos sobre el papel, aspiran a hacer lo mismo. “Vemos que la bicicleta es muy importante para el consumidor”, cuenta por videollamada Timo Buetefisch, fundador y director ejecutivo de Cooltra, la compañía barcelonesa de alquiler de vehículos eléctricos de dos ruedas. “Por eso, por ejemplo, hemos adquirido Kleta, que ofrece suscripciones; por eso nos posicionamos para concursos [públicos] de bicicletas. También la ofrecemos mucho en el negocio de B2B (de empresa a empresa)”, añade. Este segmento supone actualmente el 10% de su flota total, pero ya han cambiado al piñón pequeño y esperan alcanzar entre el 30% y el 40% en los próximos años. “Apostamos por la bici”, resume.
La historia de Cooltra, que este año sopla 20 velas, empezó con la de su fundador. “Esto pasa en 2006, cuando yo ya llevaba cuatro años en España”, recuerda Buetefisch, nacido y criado en Alemania. “En algún momento falla mi propio vehículo, lo llevo a un taller y me comunican que tengo que estar dos o tres semanas sin él. Realmente nace desde una necesidad personal”, añade. No era su primera aventura emprendedora. En 2003 había fundado una start-up de venta de ramos de flores que no acabó de funcionar. “En general tuvimos muchos retos y muchos problemas que nos llevaron al cierre. Pero creo que también uno relativiza el posible fracaso. Si no lo intentas, es imposible llegar a buen puerto”, cuenta.
Él y sus socios empezaron con los pocos recursos propios que tenían y abrieron un pequeño espacio, cerca de la Sagrada Familia, en el que alquilaban motos a turistas. En aquel momento, su flota aún era enteramente de combustión, y lo fue hasta 2011, cuando comenzaron a electrificarla. Tampoco contaban aún con el modelo por el que ahora son reconocidos, el motosharing o la moto compartida, que se alquila por minutos a través de una aplicación. Comenzaron a desarrollar esta idea coincidiendo con la expansión de este modelo en coches. “En 2015 empezamos con varios proveedores para hacer el primer piloto”, relata el director ejecutivo. Un año más tarde arrancaron con 250 motos en Barcelona.
Área de empresas
Además del alquiler directo para el cliente final, responsable del 75% del negocio, Cooltra cuenta con una línea profesional con más de 1.200 clientes en Europa, como Just Eat o Domino’s Pizza. “También pueden ser inmobiliarias, reparación de calderas, Policía… Hay diferentes segmentos. Y estas empresas o instituciones nos alquilan, en general, entre uno y 60 meses. Pagan una cuota y les hacemos un renting operativo”, explica Buetefisch. Hace dos años abrieron una tercera dirigida a la Administración pública, y hasta la fecha se han hecho con dos licitaciones mediante concurso para operar y gestionar servicios municipales de alquiler de bicis eléctricas. Por el momento la aportación de las bicis al negocio es discreta.
La compañía cuenta con 33.000 vehículos, 700 empleados y opera en 25 ciudades de siete países. Empezaron su expansión internacional por Portugal, en 2010: “Por cercanía, por el amor a las motos, la cultura… Era mucho más fácil abrir Lisboa que otro país”, cuenta el director ejecutivo. Le siguieron Italia y Francia, a los que en 2024 sumaron los mercados de Países Bajos a través de la adquisición de una sociedad. Era la segunda operación de este tipo que cerraba la compañía. La primera fue la compra de la base de datos y activos de uno de sus competidores en París. “Después hemos hecho una pequeña adquisición de un socio tecnológico y dos operaciones más”, dice Buetefisch.
A pesar de sus deseos, hay una parte de su flota, alrededor del 20%, que aún es de combustión. “Nuestra misión, nuestro propósito, es llegar a 100% eléctrico a la larga. Sin embargo, hay segmentos que demandan aún vehículos de gasolina”, sostiene. La movilidad eléctrica ha ido ganando adeptos y espacio, y la competencia ha aumentado con el paso de los años. “Vemos absolutamente positivo que haya más apuesta y más demanda por el vehículo eléctrico. Hablamos de números tan pequeños… En motos, ni el 1% del parque español es eléctrico”, asegura. “Cada iniciativa es bienvenida. No lo vemos realmente como competencia”. Buetefisch considera que los usuarios aún valoran tener la propiedad del vehículo aunque esté mucho tiempo parado, pero confía en que las nuevas generaciones rompan con esta tendencia.
Cooltra, que es rentable desde 2021, facturó alrededor de 63 millones en 2025 y prevé cerrar este ejercicio con unos 68 millones. “Si miras los últimos cinco años, hemos crecido entre un 15% y un 20% [de media anual]”, apunta el directivo. El equilibrio es fundamental, sobre las dos ruedas y en las cuentas, y gestionar la relación entre crecimiento y rentabilidad fue uno de los principales retos de la compañía. También encontrar seguros para vehículos y usuarios que los acompañasen en su expansión, y lidiar con la incertidumbre de las concesiones de permisos y sus condiciones.
En junio, el Ayuntamiento de Barcelona anunció que no renovará las licencias para 2027 de las 3.500 bicis de sharing privadas. El alcalde, Jaume Collboni, aludió a las sanciones que acumulan por mal uso del espacio público y a una utilización casi exclusiva, de en torno al 90%, por parte de turistas que, dijo, pueden recurrir a tiendas físicas locales. “Nosotros tenemos soluciones tecnológicas. Se podrían prohibir ciertas zonas de aparcamiento, se puede obligar a los usuarios a aparcar en ciertas zonas más concretas…”, dice Buetefisch algo contrariado. En su opinión, aún había espacio para regular más y mejor antes de pasar a la retirada.
