La mejor vía para las fusiones de Deutsche Telekom puede estar en la UE | Opinión
A veces el éxito es una maldición. El 54% que Deutsche Telekom tiene en T-Mobile US, valorada en 180.000 millones de dólares (157.000 millones de euros), ha proporcionado una rentabilidad estelar y ha convertido al grupo alemán de telefonía móvil y banda ancha en un gigante de 133.000 millones de euros. Pero también ha creado una empresa desequilibrada geográficamente que cotiza con descuento respecto a la suma de sus partes.
Deutsche Telekom, dirigida por su consejero delegado, Tim Höttges, tiene nombre alemán pero un motor financiero estadounidense. T-Mobile, de crecimiento relativamente rápido y cuyos resultados consolida, aporta cerca de dos tercios del ebitda del grupo después de arrendamientos, frente a una cuarta parte en 2014. El rendimiento del negocio estadounidense ha dejado a la matriz alemana posiblemente demasiado expuesta al mercado de Estados Unidos, que quizá afronte pronto la disrupción de SpaceX, de Elon Musk. También ha provocado que las acciones de Deutsche Telekom sufran un llamativo descuento de conglomerado.
La forma más clara de verlo es descontar la participación en T-Mobile, incluidos los intereses minoritarios y la deuda neta, del valor de empresa de Deutsche Telekom. El resto, unos 71.000 millones de euros, es el valor que los inversores atribuyen a los activos de Alemania, Austria, Polonia, Hungría y otros países. Eso implica un mísero múltiplo de 4,8 veces el ebitda de consenso para 2027 después de arrendamientos, según datos de Visible Alpha, mientras que las empresas comparables de la región cotizan a una media de 6,1 veces.
La solución financiera evidente sería dividir el grupo, quizá entregando la participación en T-Mobile a los inversores de Deutsche Telekom. Los accionistas poseerían exactamente los mismos activos, pero sin el descuento de conglomerado, lo que liberaría unos 20.000 millones de valor, suponiendo un múltiplo de 6,1 veces el ebitda de 2027 para el negocio europeo. Pero Höttges puede ser reacio a desmantelar su imperio, y el Gobierno alemán, accionista de la empresa, tiene pocos motivos para favorecer la pérdida del control de un activo estadounidense clave en un momento en que las tecnológicas del país norteamericano dominan Europa.
Según informaciones de prensa de principios de este año, Höttges sopesó exactamente lo contrario: fusionar Deutsche Telekom y T-Mobile. Esa idea, sobre la que la empresa no hace comentarios, parece haber quedado aparcada después de que los inversores la rechazaran. La oposición de los accionistas tenía sentido, porque casi con toda seguridad el descuento persistiría, y probablemente contagiaría también a los inversores de T-Mobile.
El inversor activista Elliott Investment Management ha aparecido con otro plan, según Reuters: más recompras de acciones. Tiene sentido readquirir títulos cuando las valoraciones son bajas. Pero esto no solucionará la causa fundamental del descuento: la poco manejable estructura de conglomerado de Deutsche Telekom.
Hacia Europa
Reequilibrar el grupo hacia Europa mediante fusiones y adquisiciones podría ayudar. La opción más ambiciosa sería fusionarse con la francesa Orange o con la británica BT, de la que Deutsche Telekom posee un 12%. Sin embargo, la política lo dificulta. Una alternativa más sencilla sería buscar adquisiciones en países donde Höttges ya tiene presencia. Polonia y Eslovaquia, que suman 960 millones de euros de ebitda previsto para 2026 según las estimaciones de los analistas, son mercados con cuatro operadores que quizá estén maduros para la concentración. También podría estarlo el mercado alemán de banda ancha, cuyas empresas emergentes atraviesan dificultades últimamente.
Si Deutsche Telekom necesitara efectivo para cualquiera de estas operaciones, podría reducir su participación en T-Mobile. Rebajarla simplemente al 50,1% permitiría captar casi 7.000 millones, antes de impuestos. Puede que a Höttges no le entusiasme la idea de reducir su joya de la corona, pero la recompensa podría ser un grupo cotizado en Alemania más equilibrado.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
