El giro (a peor) en la visión de la deuda pública

“Los británicos son el único pueblo al que le gusta que le digan lo mal que están las cosas, que probablemente empeorarán mucho en el futuro y que, además, deben prepararse para nuevos reveses”. Esta frase de Winston Churchill no deja de rondar mis pensamientos desde la semana pasada. Porque cambiando la referencia del pueblo británico por los inversores en deuda pública, explica bastante bien la coyuntura actual en el mercado. Por resumir, el sentimiento es malo y ha variado a peor. Y es que las curvas de renta fija europeas y la estadounidense han marcado un giro desfavorable, claramente desfavorable, no solo por valoración (que también), sino por el cambio de las variables clave que ahora han pasado a ser el foco de dichos inversores.
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