Desastre ultra: golpe a la economía alemana

Gana el enfado y el desencanto político. Ganan las emociones por encima del contenido serio. Gana la imagen de un futuro presidente, el candidato ultra Ulrich Siegmund, conduciendo la Vespa de la antigua RDA, una Simson Schwalbe, y prometiendo que “todo es posible” y reclamando “la Alemania de siempre, fuerte y segura”. Y gana el reto ciudadano al Estado del este, Sajonia-Anhalt, en el que probablemente va a entrar un gobierno de ultraderecha pura y dura que será asistido por una ultraizquierda populista, nacionalista y también extremista.
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