Arranca la Copa América de vela, donde Diego Botín “busca la perfección” | Deportes

Campeón olímpico de 49er, campeón de SailGP también, y ya establecido entre la crème de la crème de los navegantes que en el mundo son, Diego Botín se lanza al más grande desafío al que se pueda enfrentar un marino de regatas, la conquista de la Copa América. Compartiendo timón del AC40 La Roche Posay con el francés Quentin Delapierre, y acompañado siempre de Florian Trrittel, que maneja las velas, Botín debuta este fin de semana en las regatas preliminares de la 39ª Copa América en el golfo de los Ángeles de Cagliari, en Cerdeña, el mismo lugar en el que el año pasado lograron el Mundial de la clase 49er.
“Es difícil de decir qué barco me gusta más para navegar”, dice el campeón olímpico de París 24. “Cada uno tiene sus cosas. A mí el que más me gusta es el F50 [el catamarán gigante de SailGP que alcanza los 100 kilómetros por hora] por su complejidad y porque también tienes un equipo más grande, más personas que coordinar. Todavía no he probado el AC75, pero tenemos mucha suerte de poder estar navegando este tipo de barcos. El 49er es un barco increíble para entrenar, para meter horas, para entender qué es el alto rendimiento. Y luego la AC75 y el F50 son barcos de altísima tecnología. Somos unos privilegiados”.
El AC40 con el que se entrenarán en las regatas de Cagliari es un barco de 13 metros con dos volantes, dos asientos a cada lado de las dos velas, babor y estribor, y dos foils con piloto automático. Se maneja con un mando como los de la tele, muy simplificado. “Los dos lados son simétricos, un espejo. Flo y yo vamos en el lado de babor”, explica Botín por teléfono desde Cagliari. “Simplemente, lo único que cambia es que tienes preferencia cuando vas a amurar a estribor [ajustar y orientar las velas cuando el viento entra por la derecha] y cuando vas a babor no la tienes respecto a los demás barcos”.
Todos los barcos senior están tripulados por viejos conocidos de Botín, campeones olímpicos como él, campeones de SailGP y también de Copa América. Peter Burling, Nathan Outteridge, Dylan Fletcher, Tom Slingsby… Los gigantes del siglo. “Hacia donde está yendo el deporte de la vela y toda la tecnología del foiling, hacia donde está yendo la evolución de los barcos, todo ello hace que el circuito olímpico, SailGP y Copa América atraigan a los mismos regatistas. Los que están arriba en unas competiciones, al final acaban estando también arriba en las otras. Tenemos muchísima suerte de poder estar viviendo una época en la que la tecnología ha pegado un salto muy grande y estamos en barcos en los que realmente es excitante navegar”.
Los Gallos, el barco español de SailGP marcha tercero a mitad de temporada de la liga de SailGP, una competición cuya promoción oficial la denomina la Fórmula 1 del mar por la velocidad, la espectacularidad y la proeza tecnológica que esconden sus cascos y foils. También podría añadir como ingrediente, el factor humano, el talento de los pilotos, y sus deseos, la memoria de agravios y afrentas, la ambición. En SailGP, ante Botín siempre se eleva la figura de Slingsby, el patrón del barco australiano. Es un duelo sin fin, cuchillo entre los dientes, que se trasladará a la Copa América, seguramente. “Hay muchas motivaciones, ¿no? Sinceramente, yo disfruto mucho aprendiendo. Mejorar cada día es algo que me motiva muchísimo, y aprenderlo en ligas como estas, de altísima tecnología. Los barcos son tan complejos que no hay techo. Es imposible navegar el barco perfecto. Hay que estar todo el rato buscando la perfección. Eso, esa búsqueda, es lo que más me motiva”, dice el marino cántabro. “Pero las rivalidades, las tensiones y demás, obviamente, las llevamos de un circuito a otro, eso seguro. Nos conocemos entre nosotros y sabemos cómo es el otro, por dónde te va a salir…”
El paralelismo con la F1 no acaba ahí. Está siempre el riesgo, el accidente entre las olas, el choque, la entrada a la boya para virar como bólidos en la primera curva de un GP nada más salir de la parrilla… “Los barcos van muy rápido y los estamos llevando cada vez más al extremo. Se están generando situaciones muy delicadas. Todos estamos aún estremecidos con el choque de los neozelandeses y los franceses en Nueva Zelanda. Creo que fue una suerte que todos acabaran con vida de esa”, dice Botín. “Tenemos que tener cuidado con las velocidades y con lo fuera de control que vamos. Es como con los coches, cuanto más al límite lo lleves de pegártela, más rápido vas. Y cuando vas con un barco cerca, vas apretando y hay que tener siempre un ojo en que no esté en tu camino el barco que se la dé”.
La Roche Posay es el desafío francés, uno de los cinco que han retado al poseedor de la Copa, Nueva Zelanda, para las regatas del año próximo en Nápoles, que se efectuarán en el AC75, un solo casco de 25 metros y foils. En los ensayos de Cerdeña, en regatas de ocho barcos, se medirán, además de a Nueva Zelanda, a Italia, Suiza y Gran Bretaña. Estados Unidos y Australia se han apuntado a última hora y no han llegado a tiempo para las pruebas. Nueva Zelanda, Italia y Gran Bretaña alinean también equipo femenino. Después de ocho regatas de flota (tres viernes, tres sábado y dos domingo, a partir de las 15.00), los dos primeros clasificados disputarán el match race final que decidirá el ganador.
