Masters de Montecarlo 2026: Jueves de sudor y malos ratos para Alcaraz y Sinner, aunque atrapan los cuartos en Montecarlo | Tenis | Deportes
No aprieta el calor, pero es un jueves de sudores en Montecarlo, donde las dos ruedas a seguir transitan sobre un terreno astilloso y áspero, lleno ortigas. Así va esto: la tierra es para los currantes, siempre hay que mancharse las manos. No existen los atajos. Si a mediodía sufría de lo lindo Jannik Sinner, indispuesto y arremangado para conseguir sacar adelante el pulso contra Tomas Machac (6-1, 6-7(3) y 6-3, tras 2h 01m), a media tarde es Carlos Alcaraz el que mastica y rumia el laborioso duelo con el argentino Tomás Martín Etcheverry. Pintaba muy bien la cosa, pero después se tuerce. Lo sortea finalmente el español, pero el segundo set ha sido feo: 6-1, 4-6 y 6-3, en 2h 23m. Un trago amargo.
“Fallar vas a fallar, porque en el tenis se falla, pero hay que seguir intentando cosas”, le dice su preparador, Samuel López, cuando detecta que la cosa sigue torciéndose y que al murciano —23 errores no forzados, de los 44 que reflejará la estadística al final— le falta la finura habitual durante esa franja incómoda en la que Etcheverry, empapado de sudor, le birla un par de veces el saque y se rebela. No está a gusto Alcaraz con su saque ni sus golpes y pelotea un pelín ansioso, algo acelerado, por instantes desordenado, con insistencia pero quejoso: “¡Revés de mierda!”. Donde parecía no haber partido, aparece una trampa. Pelea y pelea. No termina de dar con la llave el número uno.
“Ponte cabezón, lo que hemos hablado antes, venga… Haz la pista pequeña”, le dice López. Sin embargo, Etcheverry (26 años y 30º del mundo) continúa creciendo y batallando, planteando una peligrosa resistencia que le concede un doble break y la segunda manga, y le sitúa luego ante un interesante escenario: ahí enfrente hay un portento que sufre, que no lo termina de ver, que después de un primer parcial estupendo ha metido el pie en el barrizal y le cuesta sacarlo. Así que tal vez sea el día. Cuna también de terrícolas y con el recuerdo imborrable de Guillermo Vilas, el tenis argentino suele vender caras las derrotas. Cae finalmente su chico, pero el vencedor no ha sentido placer.
Resopla el de El Palmar tras viajar de un mundo a otro. De la fluidez inicial al atragantado tramo posterior. El tercero también obliga a un buen esfuerzo y transcurre entre tensión e irregularidades, no sin una amenaza casi constante: a un punto del 4-0 primero, sí, pero a un acierto de Etcheverry de encajar a continuación el 4-3, también. Sensaciones contrapuestas. Mucho sube y baja. A falta de inspiración, bien vale la garantía del oficio. “Has hecho un buen partido. Eres grande, tío”, le dedica en la red al adversario. Este viernes (hacia las 15.00, Movistar+) se encontrará en los cuartos con Alexander Bublik, superior a Jiri Lehecka (6-2 y 7-5).

“Estoy contento de haber podido sacarlo adelante porque se me había complicado. He logrado volver cuando las cosas se habían puesto difíciles. Nunca había jugado contra él”, apunta a pie de pista. Tampoco se ha enfrentado nunca al kazajo Bublik, undécimo del mundo y en una versión creciente. Siempre imprevisible. “Tengo ganas. Ya veremos quién tiene mejor dejada”, bromea el murciano.
Antes ha pasado otro mal rato Sinner, quien después de 37 sets consecutivos en el territorio de los Masters 1000, cede uno ante Machac. No lo hacía desde octubre, cuando cayó ante Tallon Griekspoor en Shanghái. Mal menor, sin duda. Podía haber sido peor, dado que mediado el segundo set, el italiano —30 errores no forzados, también cifra elevada— ha empezado a encontrarse mal y ni su gestualidad ni su juego invitaban al optimismo. Aun así, logra seguir en pie. Y, al igual que Alcaraz, se queda con lo bueno: “He sufrido, pero se trata de dar lo mejor de uno mismo y superarlo. Ha sido positivo”. Se topará (hacia las 13.00) con Felix Auger-Aliassime, beneficiado por el abandono de Casper Ruud.
Carlos Alcaraz
vs
Tomas Martin Etcheverry
Sets:
