Werro llama a las puertas del récord del mundo más antiguo del atletismo | Deportes
Ruge Audrey Werro a la cámara mientras imita a un un león. La atleta suiza, sonriente, se mantiene en pie pese a que acaba de firmar la tercera mejor marca de la historia en 800m (1m 53,80s) en la prueba de la Diamond League de París. “Soy un león”, se repite desde hace un tiempo la fabulosa mediofondista suiza, de solo 22 años, que este año ha metido la proa hacia el récord del mundo más antiguo del atletismo, la marca de 1m 53,28s que firmó la checoslovaca Jarmila Kratochvilova en 1983, hace casi 43 años.
Werro corre tras la liebre de carne y hueso primero y pasa el primer 400m en 55,35s. Luego, mirando de reojo las luces verdes que le siguen marcando el camino hacia la historia, se mantiene sólida mientras, por detrás, resisten a una distancia prudencial Femke Bol, la novata en esta distancia, que entró segunda con su mejor registro (1m 55,60s) y que parece no sufrir mientras corre, y la francesa Anaïs Bourgoin, que batió el récord nacional (1m 55,65), a casi dos segundos de la suiza, que completó la segunda vuelta (58,45s) más lenta que la primera, al contrario que Kratochvilova, que aquel día en Múnich corrió en negativo para lograr un registro del que siempre se sospechó que estuvo manchado por el dopaje.

La atleta suiza, del cantón de Friburgo, parece haber roto una primera barrera, la del respeto por una marca que parecía inaccesible para las mujeres. Ahora ya se ve capaz y solo falta encontrar la carrera perfecta. Quizá una con la británica Keely Hodgkinson, que este año ya ha corrido en 1m 54,33s y que fue la primera en verbalizar que persigue el récord de Kratochvilova. Aunque ninguna de las dos, como Femke Bol, debería olvidarse de la también británica Georgia Hunter Bell -ganó el 1.500m en París-, que sigue afilando sus armas para imponer su velocidad terminal en la final de 800m del Europeo de Birmingham.
El entusiasta público que llenó el estadio de Charleroi vivió una reunión de atletismo excepcional, con un gran número de marcas sobresalientes. Como los 3m 28s del australiano Cameron Myers, un pipiolo de 20 años recién cumplidos que se impuso en los 1.500m con un nuevo récord de Oceanía por delante de cinco franceses que cruzaron la meta en menos de 3m 32s. O la victoria del estadounidense Jamal Britt con un tiempo de 12,89s, que le convierte en el noveno atleta más rápido de todos los tiempos en los 110m vallas, una prueba en la que los dos españoles, Quique Llopis y Asier Martínez, se quedaron en las semifinales. Pero si alguien dio sensación de poderío fue el atleta de Botsuana Busang Collen Kebinatshipi, que corrió los 400m en 43,54s y, chulito él, se puso a hacer flexiones nada más cruzar la meta.
💨 𝐓𝐨𝐜𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐮𝐞𝐫𝐭𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚.
Audrey Werro roza el récord mundial 𝙢𝙖́𝙨 𝙖𝙣𝙩𝙞𝙜𝙪𝙤 𝙙𝙚𝙡 𝙖𝙩𝙡𝙚𝙩𝙞𝙨𝙢𝙤 y ya tiene cerca la corona histórica del 800.#DiamondLeague 💎 #ParisDL 🇫🇷 pic.twitter.com/wXz99ZIylh
— Movistar Plus Deportes (@MPlusDeportes) June 28, 2026
Marco Arop salió, como Werro, a por el récord del mundo de 800m, pero el canadiense pinchó en los últimos 200 metros (26,9s) y entró con un tiempo de 1m 41,84s. Más atrás, sin terminar de encontrar las mejores sensaciones en la doble vuelta a la pista esta temporada, el cántabro Moha Attaoui entró noveno. También acabó pinchando el burgalés Dani Arce, muy valiente en los primeros mil metros, que terminó decimosexto en los 3.000m obstáculos.
No faltó Mondo Duplantis convirtiendo lo extraordinario en ordinario. El saltador sueco realizó tres intentos de récord del mundo de pértiga (6,32m) después de asegurar el triunfo con un salto de 6,13m. La gran estrella del atletismo pudo acusar el ajetreo de los últimos días: asistió a la Met Gala en Nueva York a principios de mayo, cantó en directo en la televisión sueca, se mudó a Mónaco y celebró su boda, cerca de Cannes, a mediados de junio. Todo eso mientras intentaba ajustar sus saltos a su nueva carrera con 22 apoyos. “La boda, evidentemente, fue una gran fiesta, bastante agotadora”, reconoció. Aunque fue un riesgo calculado. “La mayoría de mis principales rivales estaban allí, así que sufrieron las mismas consecuencias…”.
