Warsh, presidente de la Fed, debuta en Europa con tres mensajes | Economía
Los banqueros centrales de medio mundo se reúnen cada año por estas fechas para hacer terapia de grupo. El diván es un paraje formado por bosques, palacios y espectaculares vistas al Atlántico. O sea, Sintra, en Portugal. Y buena parte de la atención está puesta esta vez en un viajero venido precisamente del otro lado de ese océano, Kevin Warsh, nuevo y flamante presidente de la Reserva Federal, que debuta en el Foro de Bancos Centrales que organiza el BCE esta semana con tres mensajes en la maleta: su compromiso con el control de la inflación es inquebrantable, va a mantener la independencia de la institución respecto al Gobierno de Donald Trump y su mandato reducirá la comunicación. Menos mensajes, ruedas de prensa más cortas y, en definitiva, menos pistas. En este 2026 del desconcierto, nada de esto era obvio.
La tensión geopolítica ha subido de voltaje con un nuevo conflicto en Oriente Próximo, ahora en fase de tregua pero aún profundamente incierto. La amenaza arancelaria persiste respecto al año pasado, si bien con efectos menores a los temidos, y el impulsor de ambos frentes es compartido: Trump, que además abrió una guerra sin cuartel con el anterior presidente de la Fed, Jerome Powell, a quien reclamaba una rebaja de los tipos de interés, y puso en cuestión la autonomía de la política monetaria estadounidense. Su sucesor, Warsh, llegó al puesto el pasado mayo ungido por el presidente estadounidense tras un proceso marcado por el intento de injerencia en la institución, pero hay quien olvida que también Powell fue seleccionado por el republicano durante su primera etapa en la Casa Blanca y esa circunstancia no le convirtió en un soldado de esta.
“Es una muy buena noticia la presencia de Warsh en el foro, lo contrario hubiese significado un mensaje de desconexión muy preocupante”, afirma Xavier Vives, profesor de IESE y experto en política monetaria y banca y uno de los asistentes habituales al foro. El encuentro comienza este lunes por la noche con el discurso inaugural de la anfitriona, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y se desarrolla hasta el miércoles, 1 de julio, cuando tiene lugar la mesa redonda sobre política monetaria con la propia Lagarde; su homólogo en el Banco de Inglaterra, Andrew Bailey; el de Canadá, Tiff Macklem, y Warsh. Para Vives, este “ha conseguido dar credibilidad al mensaje contra la inflación y prueba de ello es que el dólar enseguida recuperó terreno respecto al euro”.
En la primera decisión de la era Warsh, la Fed mantuvo el coste del dinero en la horquilla del 3,50%-3,75%, pero pesó más el mensaje del presidente (“Llevamos cinco años fallando y lo vamos a corregir”, dijo en la rueda de prensa) ante un nivel de inflación del 4,2% en mayo, frente a la meta del 2%. Además, nueve de los dieciocho participantes en la encuesta sobre proyecciones anticipan al menos una subida de tipos en 2026. Los mercados dieron credibilidad al mensaje halcón: bajó la bolsa y subió el interés de la deuda pública.
Antes de ser nominado, Warsh se había mostrado favorable a tipos más bajos y, en una tribuna publicada en The Wall Street Journal en noviembre, habló de un “liderazgo roto” en la Fed que frenaba el crecimiento. Para Judith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano y Fedea, no hay sorpresa en el tono actual: “Warsh no podía empezar su mandato desanclando las expectativas de inflación, así que tenía que reafirmar de entrada su credibilidad antiinflacionista”, apunta.
La zona euro llega en un momento diferente. El BCE ha aprobado este mes su primera subida de tipos de interés desde septiembre de 2023, casi tres años, aunque lo ha hecho solo un cuartillo de punto, hasta el 2,25%. La inflación se situó en el 3,2% el pasado mayo, dos décimas por encima de abril, y las previsiones en este terreno han empeorado conforme el flujo del petróleo sigue bloqueado en el estrecho de Ormuz. “Lagarde fue bastante optimista respecto al crecimiento económico, incluso más que nosotros, teniendo en cuenta que la economía se ha debilitado mucho en este segundo trimestre, aunque prevemos recuperación”, señala Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet Wealth Management. A su juicio, “lo que realmente preocupa al BCE es la inflación y el riesgo de efectos de segunda ronda”.
El foro de este año también abordará un trauma conocido de la Unión Europea, como la necesidad de acelerar la productividad e innovación de su economía; un desafío global como el impacto de la inteligencia artificial en la estabilidad financiera (¿hay burbuja? ¿solo exceso? ¿algún médico en la sala?) y una patata caliente: la regulación bancaria en la era poscrisis. El BCE recibe presiones del sector para relajar algunas exigencias, habida cuenta del plan de EE UU para simplificar el marco y rebajar los requisitos de capital. De momento, en la cita se presentará un estudio liderado por Mariassunta Giannetti que enciende las alarmas, y señala que los movimientos en Estados Unidos y en Reino Unido para esta simplificación provocará inseguridad. El debate está servido en Sintra.
