Una mina de oro que se agota: el imperio cripto de los Trump pincha tras meses de euforia

Donald Trump volvió al Despacho Oval con una promesa: la de convertir a Estados Unidos en la capital cripto del planeta. Y en parte lo ha conseguido. La flexibilidad regulatoria y la postura a favor de los activos digitales han impulsado el desarrollo de una industria que sufrió durante años el recelo de los reguladores. Por el camino, el presidente y su entorno vieron en el sector una mina de oro para sus negocios y lanzaron desde mineras de criptoactivos a tokens o plataformas para invertir, todos identificados con en omnipresente presidente. Pero la personalización no es garantia de éxito y tiene las patas cortas, incluso en un ecosistema donde la especulación está a la orden del día.
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