Un ingreso mínimo vital mejor diseñado alcanzaría mejor sus objetivos
Cuando el Ingreso Mínimo Vital (IMV) se aprobó el 29 de mayo de 2020, la tasa de riesgo de pobreza llevaba 12 años por encima del nivel previo a 2008. Sin embargo, pese a ello, tres estigmas han surgido desde el inicio de su implementación. El primero, y el más repetido, es que se trata de una transferencia para no trabajar. El segundo, que es una prestación pensada para adultos sin cargas. Y el tercero, que se asocia a un fraude generalizado.
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