Tres millonarios quieren ser el ‘papa’ del ajedrez, con la sombra de Rusia en el fondo

La presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) es cada vez más golosa: 204 miembros (países o territorios autónomos) suponen una atractiva plataforma política y de negocios; deporte mental, muy adaptado a internet, en alza desde la pandemia; demanda creciente como herramienta educativa y terapéutica (retraso del envejecimiento cerebral); e imagen asociada a la inteligencia. Tres millonarios luchan por ser la reina de ese panal de rica miel o el papa de una iglesia universal cuyo incienso aún huele a Rusia.
