Simeone: “Contra el Bayern tenemos que estar al 120% porque al 100% no alcanza” | Fútbol | Deportes
“Sabemos que cuando enfrentamos a rivales importantes puede suceder”, dijo Simeone, aparentemente muy tranquilo después de caer 0-2 ante el Bayern en una de las derrotas más inapelables que ha sufrido el Atlético en Champions desde que se inauguró el nuevo estadio Metropolitano, en 2017. “Sabemos que los equipos como el Bayern o el Arsenal son mejores que nosotros. Para competir en igualdad de condiciones contra ellos tenemos que llegar a fin de temporada al 120%, porque al 100% no nos alcanza”.
Los 3.000 aficionados desplazados desde Múnich acabaron la noche entonando unos coros con la base melódica de Aquarela do Brasil. Fiesteros y distendidos porque el viaje a Madrid había sido un éxito y un placer continuo. El Atlético apenas había amenazado la portería de su equipo. 19 tiros del Bayern contra siete del cuadro local reflejaban con claridad el tono de un partido extraño por el dominio de Kane y sus compañeros.
“Nos ha faltado mantener el partido que habíamos jugado hasta el primer gol”, lamentó Simeone, como si hasta el 0-1 hubiese asistido a un duelo equilibrado. “Sabemos sus virtudes pero también sabemos nuestras virtudes y defectos, y creo que hasta el minuto 55-60 competimos muy bien”.
El entrenador argentino procuró transmitir cierto optimismo contra la evidencia de los hechos. Nada más expresivo del dominio de un equipo sobre otro que las situaciones de gol generadas y sufridas. El Bayern, en ese plano, fue abrumadoramente superior. Neuer apenas tuvo problemas mientras que en el otro extremo del campo Oblak no paró de ver venir el incendio. Barrios desbarató un remate a bocajarro de Stanisic, para empezar. Luego Kane intentó machacar de media volea, y más tarde dispuso de otro tiro desde fuera del área y de una ocasión palmaria en el área chica. Kane gozó de otra más antes del descanso, cuando se quedó solo ate Oblak y lanzó por encima del larguero. Pero la ocasión más clara fue de Karl, que no atinó a disparar entre los tres palos cuando se quedó solo en el punto de penalti. El Atlético pudo irse al descanso con cuatro goles en contra. Por azar, el marcador lució un 0-0.
Simeone insistió en su visión. El técnico creyó detectar luz al final del túnel. “La presencia de Sorloth nos dio la posibilidad de no tener que salir siempre organizadamente en juego colectivo, y poder tener situaciones de ganar esa pelota dividida y tener presencia en campo rival. El partido fue por ese lado. Estaba controlado. Lo estábamos jugando como queríamos jugarlo…”.
Todo marchaba de manera ilusionante para el Atlético, desde la perspectiva de su técnico, hasta que Robin le Normand intentó proteger un balón en su área y Lennart Karl se lo robó antes de fulminar a Oblak. “Los goles son errores, siempre hay un error ahí dando vueltas antes de cada gol”, dijo Simeone, compasivo con Le Normand, “puede pasar, es el juego, es el fútbol. El fútbol se basa en muchas buenas acciones individuales y muchos errores. El fútbol está lleno de errores. Aquellos que pueden aprovechar esa situación son los más beneficiados”.
El polémico Karl
El premio se lo llevó Karl. A sus 18 años, este extremo que irrumpió el año pasado como gran promesa de la cantera bávara y la selección alemana, había hecho un partido pobre después de varias semanas de polémicas. Sus manifestaciones diciendo que algún día le gustaría jugar en el Real Madrid infamó a la directiva del Bayern, que a propósito de la dispersión del muchacho mantuvo un cruce dialéctico con Michael Ballack, su representante. Karl había perdido protagonismo en el equipo y sus declaraciones resultaron extemporáneas. Fue suplente contra el Dortmund el fin de semana pasado y entró en el Metropolitano de puntillas. Como titular. Se mostró tímido, casi huidizo, cuando en la primera parte se alejó de los circuitos de posesión de su equipo. Prefirió refugiarse en la burbuja de la mediapunta, entre los pivotes y los centrales del Atlético, a la espera de que Kimmich, Bischof, Kane y Olise le llevaran el balón hasta sus pies como quien le lleva la comida del plato a la boca.

Aaron Danks, el entrenador sustituto del Bayern, que reemplazó a Vincent Kompany, convaleciente de una infección, puso cara de palo cuando le preguntaron si se alegraba por Karl. “Estoy muy contento por el equipo, por cómo defendimos y atacamos y generamos ocasiones colectivamente. Ha habido mucho ruido entorno a Karl. Él es un jugador con mucho carácter y ha definido muy bien el 0-1. Estoy muy feliz por el grupo. Esta noche ha sido una noche del grupo, por cómo salimos adelante y superamos las dificultades juntos”.
La hinchada abandonó el Metropolitano antes del pitido final. No había mucho más que ver después del 0-2. El Bayern mandaba en Madrid. Era difícil encontrar precedentes de un meneo semejante en la Champions, por más que la gente daba vueltas a las derrotas presenciadas en el nuevo estadio: 1-2 ante el Bodo en 2026; 1-2 ante el Barça en 2026; 1-3 ante el Lille en 2024; 1-2 ante el Chelsea en 2017… Más que una derrota, ante el Bayern el Atlético experimentó la impotencia del sometimiento completo. Por más que Simeone viera resquicios para agarrarse a la pared, el abismo acabó por tragarse a su equipo.
