¿Se han vuelto menos eficaces las decisiones de los bancos centrales sobre los tipos?

La Reserva Federal y el Banco Central Europeo —este último, con la sacudida de la prematura salida de Lagarde de la presidencia, anunciada ayer— han decidido mantener sus tipos de interés oficiales esta semana en sus respectivas reuniones. Son decisiones aparentemente similares, adoptadas en economías con problemas diferentes, que plantean una cuestión bastante más interesante que la habitual discusión sobre cuándo llegará el siguiente movimiento monetario. ¿Hasta qué punto saben realmente los bancos centrales cuánto están restringiendo la actividad económica? Durante décadas, la política monetaria ha descansado sobre una relación relativamente previsible entre tipos de interés, demanda, empleo e inflación. Esa relación nunca fue mecánica, pero proporcionaba una brújula razonablemente útil. Hoy algunas de sus coordenadas están cambiando. Y quizás el mayor riesgo no sea equivocarse en un cuarto de punto, sino interpretar incorrectamente la posición de cada economía y la verdadera intensidad de las decisiones adoptadas.
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