Popovici gana el oro en los 100 libre más rápidos de la historia y el español Luca Hoek acaba cuarto | Deportes

El joven Luca Hoek tuvo que remar con toda su alma para que no lo desarbolara el huracán que pasó por la piscina de París. Sucedió en los Campeonatos de Europa. Fue la final más rápida de la historia de la natación. Nunca tantos hombres cubrieron en menos tiempo los 100 metros de una piscina larga. La suma de los cronómetros de los ocho contendientes reflejó 377,78 segundos. Un segundo menos que la final del Mundial de 2025. Tres segundos menos que la final de los Juegos Olímpicos de 2024. Una catarata de espuma de la que salió victorioso el gran David Popovici, el hombre que más veces ha nadado por debajo de los 47 segundos. El rumano paró el crono en 46,56 segundos, a 16 centésimas del récord mundial. Fue su octava incursión más allá del límite psicológico de los 47. Le siguieron el ruso Egor Kornev (46,74s) y el húngaro Kristof Milak (46,87s). Nunca hubo un podio más caro. Luca Hoek, el español de 18 años, el más joven de los finalistas, se quedó cuarto, fuera del cajón con 47,39s.
Los 47,39s de Hoek son un registro espléndido. Le habría valido para ganar ocho de las últimas 10 finales olímpicas. La falta de experiencia y maduración le pesaron en los metros finales de la carrera. Su irrupción en el primer nivel se completó el pasado junio en Mallorca, durante los campeonatos de España. Ahí bajó por primera vez de 48 segundos y estableció el récord nacional. En las semifinales disputadas el martes nadó en 47,26 segundos, su mejor marca.
“Me he sentido un poco más cansado, en los últimos metros estaba luchando al máximo”, dijo el muchacho nacido en San Pere de Ribas, hijo de una francesa y un holandés afincados en Sitges. “Subí mi tiempo de ayer pero me voy contento porque fue un tiempo muy bueno. Me deja en una posición muy buena para la siguiente temporada. Ahora me han dado ganas de bajar la barrera de 47 segundos”.
Quería pelear por las medallas. La puesta en escena superó las expectativas de la expedición. Estuvo mucho más que metido en la brecha. “Vamos a París para competir con los mejores”, avisó Ben Titley, su entrenador, antes del viaje, “ese es el objetivo”. El batifondo de combate ha colocado al nadador en una situación de aprendizaje difícil de mejorar. En los Mundiales de Budapest del año que viene estará listo para atacar los 46 segundos, un universo en el que hasta el año pasado solo habían incursionado cuatro personas con bañador textil: dos estadounidenses, Jack Alexy y Caeleb Dressel, el propio Popovici, y el misterioso chino Zhanle Pan, vigente récordman absoluto.
Popovici poseía el récord mundial desde los 17 años cuando en septiembre de 2023 emergió Zhanle Pan en unos Juegos Asiáticos. Marcó 46,97 segundos e inició la progresión más rápida y sorprendente que se recuerda. Al año siguiente hizo 46,80s en los campeonatos nacionales de China y en la final de los Juegos de París estableció una marca futurista: 46,40s. Algo tan alucinante como la caída en picado que siguió. En noviembre de 2025, se impuso en los Juegos Nacionales de China con un tiempo del siglo pasado: 48,01s. Fue lo último que se ha sabido de Zhanle Pan. El resto de los velocistas siguen afanándose en batir sus marcas. Esta vez lo intentó Popovici en París. Sus 46,56 segundos son la tercera mejor marca de la historia.
