No es normal que el absentismo cueste el triple que el desempleo
Es irritante escribir de este asunto y reclamar respuestas sin recibirlas, pero los niveles críticos alcanzados por el absentismo laboral y la procrastinante actitud de los gestores políticos renuevan la demanda activa y exigente de decisiones. Si la ministra de Trabajo (y delegada sindical en el Gobierno) y la de Seguridad Social dedicasen a combatir el absentismo y la incapacidad laboral solo la décima parte de los esfuerzos que emplean en ampliar y proteger los derechos laborales y elevar el coste para las empresas, estaríamos cerca de la solución.
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