Los inversores huyen de los centros de datos: la deuda se hunde y las salidas a Bolsa se cancelan

En el bum bursátil de la inteligencia artificial empiezan a aflorar las primeras grietas, y no se trata de las habituales dudas sobre si el mercado se ha excedido en su optimismo. Ahora, los inversores, calculadora en mano, recelan de las finanzas de parte del ecosistema construido en torno a esta tecnología en el último lustro. Los centros de datos son el cerebro físico de los modelos de IA, y su desarrollo requiere cantidades ingentes de dinero. Tanto, que a la industria se le ha secado el dinero barato.
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