Legitimar a Putin por contener el petróleo | Opinión
El último bandazo del presidente estadounidense, Donald Trump, para mitigar las consecuencias de su agresiva política exterior en el mercado energético otorga un rotundo espaldarazo a Rusia. Para tratar de contener la vertiginosa subida del petróleo desde el ataque que lanzó a Irán, Estados Unidos levantó este viernes las sanciones que pesaban sobre el petróleo ruso. El sector soportaba ese castigo a sus exportaciones por la invasión a gran escala de Ucrania. Suspender –aunque sea temporalmente, como alega la Casa Blanca– ese marco que estaba pactado con socios como la UE supone legitimar al presidente ruso, Vladímir Putin, y restarle incentivos para poner fin a la guerra.
Desde su regreso a la presidencia estadounidense, Trump ha dado señales ambivalentes respecto al Kremlin. Desde primera hora favoreció la interlocución con Putin –y llegó a humillar en público al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en su primera visita a la Casa Blanca, hace poco más de un año– con el argumento de que eso facilitaría una rápida resolución del conflicto. Pero la solución no acabó de llegar y el pasado otoño Trump se impacientó y acabó imponiendo sanciones adicionales a las dos grandes petroleras rusas, Rosneft y Lukoil. Aunque hasta ahora le había dado varios balones de oxígeno, la decisión de levantar sanciones supone el mayor espaldarazo otorgado hasta ahora a Putin desde Occidente.
La medida supone una tregua en las crecientes dificultades de Rusia para financiar su maquinaria de guerra. La anulación de las sanciones durante un mes permite a Moscú colocar en el mercado unos 100 millones de barriles, aquellos que ya estaban cargados en navíos hasta el día 12 (es decir, hasta antes del anuncio del alivio temporal). Rusia se apresuró a cantar victoria y la Unión Europea –el principal aliado de Estados Unidos en la estrategia respecto a Ucrania hasta que Trump volvió al poder– lo lamentó sin ambages. “Es muy preocupante”, señaló el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en las redes sociales. Europa no secundará la medida estadounidense.
Ese levantamiento de las sanciones supone una inyección de 150 millones de dólares (unos 130 millones de euros) en las arcas rusas por cada día que dure la medida, según cálculos del Financial Times. Incluso si la medida se limita al mes anunciado por Washington, adoptarla supone cruzar una línea roja en la estrategia frente a la violación rusa del derecho internacional en Ucrania. Una señal más del escaso respeto de la Administración de Trump a las reglas que, no sin dificultades, han regido el orden internacional desde la Segunda Guerra Mundial.
