Las grandes tecnológicas capitalizan la remontada de unas Bolsas confiadas en el fin de la guerra

La incertidumbre geopolítica, la escalada del petróleo y las dudas sobre el rumbo de los tipos de interés planean sobre unas Bolsas que cotizan ya, en buena parte, por encima de los niveles previos al estallido del conflicto en Oriente Próximo. El S&P 500 sube más de un 6% desde el pasado 7 de abril, día en el que Donald Trump sugirió una salida rápida del conflicto —aunque también amenazó a Irán con hipérboles como “devolverlo a la Edad de Piedra” si no avanzaba en las negociaciones— y cotiza en zona de máximos históricos. Una situación que los gestores justifican en la capacidad de adaptación de los mercados, más que en la complacencia de los inversores, al mismo tiempo que inciden en un término que parecía olvidado: FOMO (fear of missing out), referido al miedo a perderse el rebote tras un duro mes de marzo.
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