Las claves: el sistema público necesita un complemento privado que funcione | Opinión

Los planes de pensiones individuales pierden relevancia. Desde 2021, el sistema encadena salidas netas de dinero: los ahorradores retiran más de lo que aportan. Detrás de esta tendencia está, en buena medida, la reforma con la que el Gobierno quiso impulsar los planes de empleo, que recortó el límite de aportación a los individuales y mantuvo un tratamiento fiscal más favorable para los colectivos. Sin embargo, como la mayoría de las empresas todavía no los ofrece, no se ha producido un trasvase efectivo de ahorro entre ambos modelos. El ahorro ha migrado hacia otros productos, como los fondos de inversión.
España afronta una transición demográfica compleja, marcada por la baja natalidad y el progresivo envejecimiento de la población. En ese contexto, la prioridad debe seguir siendo preservar un sistema público de pensiones sólido, uno de los grandes logros del Estado del bienestar y la principal garantía de ingresos para los jubilados. Nada de esto está reñido con que el ahorro privado cumpla un papel complementario, al alcance de quienes puedan destinar a ello parte de sus ingresos.
Las ‘start-ups’ españolas alcanzan la mayoría de edad
La innovación española entra en una nueva etapa. Ya no se limita a tener buenas ideas. En el último año ha demostrado que también puede alumbrar grandes empresas tecnológicas. La ronda de 500 millones de euros de Multiverse se une a una serie de operaciones de gran tamaño en sectores como la IA, el espacio o la biotecnología. Para consolidar esa tendencia hacen falta empresas con ambición global, y por supuesto financiación. En ese contexto, la implicación del Estado, a través de organismos como la SETT y el CDTI, que coinvierten con el capital privado, puede ser clave para atraer más inversión y reforzar sectores estratégicos.
La geopolítica exige vigilancia, sin caer en prudencia paralizante
El BCE cree que la banca europea está mejor preparada que hace unos años para afrontar los riesgos geopolíticos, pero sigue pecando de optimista al calcular su impacto y al confiar en su capacidad de reacción. Es la principal conclusión de los test de resistencia con los que el supervisor ha evaluado cómo responderían las entidades ante escenarios extremos como guerras o interrupciones del comercio mundial.
El BCE acierta al recordar que la geopolítica debe formar parte de la gestión cotidiana de los bancos. Pero tampoco puede exigirse a las entidades que diseñen su estrategia pensando siempre en el peor escenario posible. El supervisor debe elevar el listón sin imponer exigencias que acaben restando capacidad de financiación a la economía.
La frase del día
Fue una sugerencia escandalosa. Que se haya podido siquiera plantear demuestra, en mi opinión, que él [Infantino] no es el hombre adecuado para dirigir la organización
Andy Burnham, primer ministro del Reino Unido
El inagotable empeño de los fabricantes de gafas inteligentes
Una semana después de su llegada al mercado, las nuevas gafas de realidad aumentada de Meta han despertado menos fascinación que recelo. Cientos de usuarios en redes las han caricaturizado como unas “gafas para pervertidos”, por su facilidad para grabar a otras personas sin su conocimiento.
No es la primera vez que ocurre. Antes sucedió con las Apple Vision Pro y, en general, con otros intentos de convertir las gafas inteligentes en un producto de consumo masivo. Las innovaciones no se implantan solo porque sean útiles; también necesitan tiempo para que la sociedad las asimile. Quizá en unos años algo haga clic en la cabeza de la gente y nadie salga a la calle sin sus gafas. O puede que nos quedemos, simplemente, con los ojos que ya tenemos.
