Lagarde aguanta el tipo
Cuando dirigía el Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde solía comenzar los discursos con referencias al tiempo para enlazar con la situación económica: sol, aunque riesgo de precipitaciones; nubarrones, pero anticiclón a la vuelta de la esquina, esas cosas. El día limpio y radiante con el que amaneció Fráncfort, cuartel general del Banco Central Europeo (BCE), sin embargo, complicó este jueves la metáfora más adecuada al momento. Pocas horas antes de que los guardianes del euro comunicasen su decisión sobre los tipos de interés, el petróleo estaba escalando a los 126 dólares por barril, el nivel más alto en cuatro años, y se hicieron públicos unos datos poco halagüeños la zona euro: el PIB quedó prácticamente estancado en el primer trimestre, con crecimiento del 0,1%, y la inflación escaló hasta el 3% en abril, cuatro décimas por encima de marzo.
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