La guerra en Irán y los vaivenes de Trump hacen de oro a la banca estadounidense en el arranque de 2026

El primer trimestre de 2026 ha sido todo un carrusel de emociones para los mercados. Las Bolsas han bailado al son que han dictado la evolución de la guerra en Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y los tuits y declaraciones de Trump, lo que ha provocado fuertes oscilaciones tanto en los mercados de renta variable como en el petróleo. Han hecho cundir el desánimo, o a veces la esperanza, en los inversores que han vendido o comprado grandes carteras de activos financieros a este ritmo. Cada vez que hacían uno de estos grandes movimientos, los bancos que ejercían como intermediarios se embolsaban sustanciosas comisiones, lo que ha elevado su beneficio trimestral hasta figurar como uno de los mejores de toda su historia.
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